Arturo Acosta
Reconstructor de sueños rotos
Soy yo, hijo de los dioses, raza de gigantes.
Es mi estirpe de guerrero y mi huella, caminante.
En la estela de los cielos entre estrellas voy triunfante
y mi casta por el cosmos deja rastros ya brillantes.
Soy aliado de los tiempos en pasados recurrentes
entre ciclos milenarios, abarcantes e incluyentes.
Yo soy águila, soy serpiente; ¡soy xiuhcóatl! ¡SOY XIUHNÉNETL!
Es mi sangre derramada en tinteros de la Historia
como mancha envolvente denunciando mercaderes
que en destellos de sus vidas, cortedades de visiones,
en telones de mentiras ya tejidas, hoy se esconden.
En el caos, soy el orden. Ya resurgen y despiertan
mis hermanos, mis hermanas hasta ahora encubiertas.
En ombligos de mil gestas ya renace, piel morena,
piel blanca o amarilla, negra; arcoíris que renueva.
De la guerra los tambores que ahora marchan y redoblan,
con sonidos de silencio contarán de las victorias
mientras se emborrachan con vino de sus simientes,
que nublada ya su vista, no lo miran los que hoy gozan.
-Mercader, en avaricia que te ciega cavas ya sin darte cuenta
no para tesoros que hoy te encumbran, sino tumba de derrotas-
(Monterrey, Nuevo León, México, a 45 mil muertes de mexicanos, mal-llamados "daños colaterales" de la venta de armas y el negocio de las drogas)
Es mi estirpe de guerrero y mi huella, caminante.
En la estela de los cielos entre estrellas voy triunfante
y mi casta por el cosmos deja rastros ya brillantes.
Soy aliado de los tiempos en pasados recurrentes
entre ciclos milenarios, abarcantes e incluyentes.
Yo soy águila, soy serpiente; ¡soy xiuhcóatl! ¡SOY XIUHNÉNETL!
Es mi sangre derramada en tinteros de la Historia
como mancha envolvente denunciando mercaderes
que en destellos de sus vidas, cortedades de visiones,
en telones de mentiras ya tejidas, hoy se esconden.
En el caos, soy el orden. Ya resurgen y despiertan
mis hermanos, mis hermanas hasta ahora encubiertas.
En ombligos de mil gestas ya renace, piel morena,
piel blanca o amarilla, negra; arcoíris que renueva.
De la guerra los tambores que ahora marchan y redoblan,
con sonidos de silencio contarán de las victorias
mientras se emborrachan con vino de sus simientes,
que nublada ya su vista, no lo miran los que hoy gozan.
-Mercader, en avaricia que te ciega cavas ya sin darte cuenta
no para tesoros que hoy te encumbran, sino tumba de derrotas-
(Monterrey, Nuevo León, México, a 45 mil muertes de mexicanos, mal-llamados "daños colaterales" de la venta de armas y el negocio de las drogas)
Última edición: