SOY

Carlos Rodríguez Morales

Poeta recién llegado
Mientras dejo al hombre que fui
los amigos de mis años se disuelven
en la tinta de un tatuaje cifrado en la memoria,
permanezco atento, impasible
soy el negro que barre las calles de Nueva York
el anciano triste en las plazas de Lima.

Intente burlar a la muerte
y mira
ya no tengo la fuerza de antes
soy el pez que se extingue en los mares
la burlona morisqueta de un ciego.

Como lo mismo
el mismo peligro que todos en las calles
los maniáticos se asientan
tratan de imitar a Dios,
otros lo intentaron:
Murieron como genocidas.

Nunca gané un Nobel
la piel espanta a los elegidos
soy el musulmán en las calles de Paris
el niño
persiguiendo la pelota
en los pueblos secos de Atacama.

No habrá universidad para él
tampoco
para las niñas prostitutas en Bangkok.

Mientras dejo al hombre que fui
y me oculta el desgano
observo la desgracia humana
en el canal 26 del cable
soy los Yonquis en las calles de Barcelona
soy los estudiantes en las calles de Chile.

Nunca la nada me importo tanto
pero el dolor de espalda aumenta
y los miedos, también,
ahora una mujer viaja conmigo,
con ella juré hasta la muerte,
no se me dan bien las despedidas.

Empero soy más sabio
y aunque no me sirva de nada
aun disfruto los atardeceres
soy cada movimiento de un pájaro
cada lágrima
de un árbol.

 
Carlos Rodríguez Morales;4632487 dijo:
Mientras dejo al hombre que fui
los amigos de mis años se disuelven
en la tinta de un tatuaje cifrado en la memoria,
permanezco atento, impasible
soy el negro que barre las calles de Nueva York
el anciano triste en las plazas de Lima.

Intente burlar a la muerte
y mira
ya no tengo la fuerza de antes
soy el pez que se extingue en los mares
la burlona morisqueta de un ciego.

Como lo mismo
el mismo peligro que todos en las calles
los maniáticos se asientan
tratan de imitar a Dios,
otros lo intentaron:
Murieron como genocidas.

Nunca gané un Nobel
la piel espanta a los elegidos
soy el musulmán en las calles de Paris
el niño
persiguiendo la pelota
en los pueblos secos de Atacama.

No habrá universidad para él
tampoco
para las niñas prostitutas en Bangkok.

Mientras dejo al hombre que fui
y me oculta el desgano
observo la desgracia humana
en el canal 26 del cable
soy los Yonquis en las calles de Barcelona
soy los estudiantes en las calles de Chile.

Nunca la nada me importo tanto
pero el dolor de espalda aumenta
y los miedos, también,
ahora una mujer viaja conmigo,
con ella juré hasta la muerte,
no se me dan bien las despedidas.

Empero soy más sabio
y aunque no me sirva de nada
aun disfruto los atardeceres
soy cada movimiento de un pájaro
cada lágrima
de un árbol.



una autobiografía muy completa, grato leerle
 

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