Arkeidos
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy la muerte hambrienta de tus huesos.
Soy el caníbal que desea tu carne blanca.
Soy la sangre que bebes.
Soy el fin.
Soy el vacio.
Soy un lago de tristeza.
Soy una mirada que se escapa con los pájaros
en manada
rayando el cielo
de destellos vivos.
Soy libre
libre como las tortugas que detienen el tiempo
con su andar sereno.
Soy libre como los planetas que giran en mi cabeza.
Como las luciérnagas que danzan en mi memoria
invocando flashes de recuerdos dorados
fascinantes
hermosos
perfumes gratos de la infancia
estrellas guardadas en mi habitación de oscuridad.
Desecho todo lo malo
no vale la pena
porque quiero ser libre de mis demonios
de mi sangre intoxicada
de plomo
de ira
de soledad
de sanguijuelas.
Soy libre
como alma fugaz
como risa del viento frágil
que guarda lenguajes santos.
Soy…
Fui…
Seré un cometa
un deseo bañado en oro
una oración para quien jamás tuvo a nadie.
Quizás escriba una canción
para los que tienen el corazón
dividido en un rompecabezas
sin ritmo
ni alegría
sin fe
ni voluntad.
Y tal vez la canten los grillos
en mi pasto mojado por la lluvia bendita
que sana mis ojos tristes
cansados
enterrados en el sueño nuclear
que destroza todas mis esperanzas.
Si
probablemente los ángeles
del universo canten esa canción
rodeados de violines
de arpas
con voz dulce
voces que serán rayos de alegría
de poder.
Y yo…
y yo creo que sigo siendo un soñador.
.
Soy el caníbal que desea tu carne blanca.
Soy la sangre que bebes.
Soy el fin.
Soy el vacio.
Soy un lago de tristeza.
Soy una mirada que se escapa con los pájaros
en manada
rayando el cielo
de destellos vivos.
Soy libre
libre como las tortugas que detienen el tiempo
con su andar sereno.
Soy libre como los planetas que giran en mi cabeza.
Como las luciérnagas que danzan en mi memoria
invocando flashes de recuerdos dorados
fascinantes
hermosos
perfumes gratos de la infancia
estrellas guardadas en mi habitación de oscuridad.
Desecho todo lo malo
no vale la pena
porque quiero ser libre de mis demonios
de mi sangre intoxicada
de plomo
de ira
de soledad
de sanguijuelas.
Soy libre
como alma fugaz
como risa del viento frágil
que guarda lenguajes santos.
Soy…
Fui…
Seré un cometa
un deseo bañado en oro
una oración para quien jamás tuvo a nadie.
Quizás escriba una canción
para los que tienen el corazón
dividido en un rompecabezas
sin ritmo
ni alegría
sin fe
ni voluntad.
Y tal vez la canten los grillos
en mi pasto mojado por la lluvia bendita
que sana mis ojos tristes
cansados
enterrados en el sueño nuclear
que destroza todas mis esperanzas.
Si
probablemente los ángeles
del universo canten esa canción
rodeados de violines
de arpas
con voz dulce
voces que serán rayos de alegría
de poder.
Y yo…
y yo creo que sigo siendo un soñador.
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