Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descanso de los durmientes.
Los que entregan su vida en el altar
del silencio,
de las pestañas enlazadas
en su lánguida inmovidad.
Ya el tic tac se desvanece
y se retira el suspiro.
Musculoso el tambor no bombea
el elixir de los dioses...
Suave la blanca nieve cubre el suelo.
La silueta leve
fría detrás de la piel
reposa tras el pétreo pedestal.
Palabras labradas para siempre.
Así se rebobina la pelicula
y nadie la vuelve a ver.
Actores mudos en su propio argumento.
Quizás alguien añore,
tal vez alguien llore.
Los recuerdos con el paso del tiempo
convierten su forma en polvo
aventandose lejos de nuestra memoria.
Algo que presentimos
pero que nunca existió.
Roza mi cara con tus ojos,
porque hoy ya no estoy.
La primera vez que subí éste poema era imposible leerlo porque las letras y los símbolos estaban mezclados. Ese es el motivo por el cual algunos compañeros no pudieron entenderlo. Me disculpo por ello.
Un saludo.
Los que entregan su vida en el altar
del silencio,
de las pestañas enlazadas
en su lánguida inmovidad.
Ya el tic tac se desvanece
y se retira el suspiro.
Musculoso el tambor no bombea
el elixir de los dioses...
Suave la blanca nieve cubre el suelo.
La silueta leve
fría detrás de la piel
reposa tras el pétreo pedestal.
Palabras labradas para siempre.
Así se rebobina la pelicula
y nadie la vuelve a ver.
Actores mudos en su propio argumento.
Quizás alguien añore,
tal vez alguien llore.
Los recuerdos con el paso del tiempo
convierten su forma en polvo
aventandose lejos de nuestra memoria.
Algo que presentimos
pero que nunca existió.
Roza mi cara con tus ojos,
porque hoy ya no estoy.
La primera vez que subí éste poema era imposible leerlo porque las letras y los símbolos estaban mezclados. Ese es el motivo por el cual algunos compañeros no pudieron entenderlo. Me disculpo por ello.
Un saludo.
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