Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le diste suavidad al tacto mío
y mío fue el dolor que me dejaste;
amor, murió el amor que subsanaste
cambiando sanidad por muerte y frío.
Le diste vida y fin a mi extravío
y eterna fue la herida que asestaste;
amor, ahogué el amor que desataste
atándolo a un mortal escalofrío.
Maldita se hace polvo mi osamenta
y el verbo que afloraba tan profundo
se ha vuelto ciego y mudo por tu afrenta.
Maldito tanto páramo infecundo,
maldito por el mal que lo sustenta,
maldito... Lo recorro moribundo.
y mío fue el dolor que me dejaste;
amor, murió el amor que subsanaste
cambiando sanidad por muerte y frío.
Le diste vida y fin a mi extravío
y eterna fue la herida que asestaste;
amor, ahogué el amor que desataste
atándolo a un mortal escalofrío.
Maldita se hace polvo mi osamenta
y el verbo que afloraba tan profundo
se ha vuelto ciego y mudo por tu afrenta.
Maldito tanto páramo infecundo,
maldito por el mal que lo sustenta,
maldito... Lo recorro moribundo.