carlos lopez dzur
Poeta que considera el portal su segunda casa
El que no oye ... de la accidentalidad del mal
es hijo tenebroso. Del Yo salvaje
de su ira será nacido. En el soliloquio,
su gozo manda al pozo.
Todo se malogra y la peor cuña proviene
de sí mismo, su mismo palo.
¿Para qué le sirve un poco de larínge
al verborreico, al retórico egoísta
que de Biná no aprende?
¿Ni a la serpiente oye?
A la madre primaria, hiedra en la hiedra camuflada,
maldice y con chafarotes la corta en mil pedazos.
¿Valdrá dar a él los lazos para el proyecto en Nefesh,
o será echar perlas de alimento a cerdos?
De «Teth, mi serpiente»
http://espanol.geocities.com/baudelaire1998/teth1.html
es hijo tenebroso. Del Yo salvaje
de su ira será nacido. En el soliloquio,
su gozo manda al pozo.
Todo se malogra y la peor cuña proviene
de sí mismo, su mismo palo.
¿Para qué le sirve un poco de larínge
al verborreico, al retórico egoísta
que de Biná no aprende?
¿Ni a la serpiente oye?
A la madre primaria, hiedra en la hiedra camuflada,
maldice y con chafarotes la corta en mil pedazos.
¿Valdrá dar a él los lazos para el proyecto en Nefesh,
o será echar perlas de alimento a cerdos?
De «Teth, mi serpiente»
http://espanol.geocities.com/baudelaire1998/teth1.html