PcWolf
Poeta que considera el portal su segunda casa
Parecía que flotaba
sobre su falda gitana
con detalles de hojas digitadas
que; con el vaivén de sus caderas
se tornaban paripinadas,
su cabello castaño claro
cuales hebras dando puntadas
con el soplido del viento
asimilaban bordar un aura
alrededor de su rostro místico
Sus ojos hechiceros fueron
dos partículas plagiadas
del mismo firmamento
pintando en su atisbo el celeste
más puro del cielo.
Preciosa mujer de descendencia gitana
todas las mañanas la miraba en la esquina de mi oficina
buscando incautas palmas,
un día me pidió un cigarro;
acto seguido me solicitó la palma de la mano
-Puedo ver algo de tu presente y tu pasado;
pero es muy raro no tienes un futuro marcado
-Desde aquella ocasión
todas las mañanas la encontraba en la esquina
regalándome una sonrisa cuando la veía;
el humo del cigarrillo
que acompañaba nuestras palabras
las infaltables echadas de cartas
y su increíble mirada que con extrañeza me dedicaba.
¿Qué puedo decir?
Me enamoré.
Su nombre era Luna...
nació en este mundo
una noche sin estrellas
su techo era una vieja carpa
que había viajado mucho más que ella,
al igual que Luna
yo tampoco tenía destino;
Luna conocía bien su futuro
pero jamás pudo decirme el mío.
PcWolf.
sobre su falda gitana
con detalles de hojas digitadas
que; con el vaivén de sus caderas
se tornaban paripinadas,
su cabello castaño claro
cuales hebras dando puntadas
con el soplido del viento
asimilaban bordar un aura
alrededor de su rostro místico
Sus ojos hechiceros fueron
dos partículas plagiadas
del mismo firmamento
pintando en su atisbo el celeste
más puro del cielo.
Preciosa mujer de descendencia gitana
todas las mañanas la miraba en la esquina de mi oficina
buscando incautas palmas,
un día me pidió un cigarro;
acto seguido me solicitó la palma de la mano
-Puedo ver algo de tu presente y tu pasado;
pero es muy raro no tienes un futuro marcado
-Desde aquella ocasión
todas las mañanas la encontraba en la esquina
regalándome una sonrisa cuando la veía;
el humo del cigarrillo
que acompañaba nuestras palabras
las infaltables echadas de cartas
y su increíble mirada que con extrañeza me dedicaba.
¿Qué puedo decir?
Me enamoré.
Su nombre era Luna...
nació en este mundo
una noche sin estrellas
su techo era una vieja carpa
que había viajado mucho más que ella,
al igual que Luna
yo tampoco tenía destino;
Luna conocía bien su futuro
pero jamás pudo decirme el mío.
PcWolf.
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