Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Atrapado en su sonrisa celeste,
mis manos buscando una salida,
mis ojos, embelesados, mirando
los suyos con descaro,
mi pecho latiendo desbocado,
conteniendo mis tímidas palabras,
la observo desde mi rincón del bar
donde siempre escribo poemas como este,
cada gesto, cada giro de cabeza,
cada movimiento de sus manos,
despiertan en mí, sin remedio,
sueños y deseos que desaparecerán
cuando ella acabe su refresco.
mis manos buscando una salida,
mis ojos, embelesados, mirando
los suyos con descaro,
mi pecho latiendo desbocado,
conteniendo mis tímidas palabras,
la observo desde mi rincón del bar
donde siempre escribo poemas como este,
cada gesto, cada giro de cabeza,
cada movimiento de sus manos,
despiertan en mí, sin remedio,
sueños y deseos que desaparecerán
cuando ella acabe su refresco.
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