Su risa hacía parpadear mi luz eléctrica
…y mi corazón también
sobre todo cuando decía: En esta casa hay cena a las ocho y sexo a las diez
estés o no estés.
Pero un mal día, incediada de nostalgia, se auto-extirpo de mí
así, tal cual
sin anestesia
…y dijo adiós
(que fácil es dinamitar a alguien a mil kilómetros de distancia por un maldito teléfono)
…y ahora estoy aquí
sentado en esta banca de parque, aburrido,
mirándole las nalgas a las chicas que pasan, (y recordando las de ella)
aunque todos los días su fantasma retrocede un poco.
Un día de estos me voy a convertir en nube
…y como ellas volaré por el cielo…
hasta que la encuentre
o me harte de vagar.
¿Sabes?, tienes ritmo, sí, tienes sentido del ritmo, estudiado, aprendido, o, quizás, espontáneo, como un don. Porque escribes en poesía libre con un ritmo fabuloso. Tu poema tiene cadencia, tiene unos ritmos de acento y entonación..., soberbios. Y esos versos cortos, entre los más largos, son de antología, caen como una cascada de buena musicalidad, cuando son varios seguidos, y como fulcro de la balanza, cuando es solo uno. Y además, tu verbo es grato al oído, tan sencillo (que no simple, jaja, que son cosas bien distintas) como oportuno, y como fuerza subyacente en las palabras.
Bueno, imagino que se trata de un amor-arrebato en la distancia, telefónico o internáutico, jajajajaja, aunque bien podría estar equivocado en mi apreciación. Y bueno, yo, a mis 67 tacos, jaja, cuando estoy sentado en una terraza-bar de Granada, tomando una cerveza, y veo pasar a esas "primaveras"", jaja, vestiditas de verano, jajaja, también se me van los ojos, jajajaja, y me enciendo, jajajajaja, y luego..., lo paga la parienta en sus carnes, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja, esperando que ese pago sea de su agrado, claro, jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja.
Un fuerte abrazo, homo adictus, de tu amigo..., homo erectus, jajajajajajajajaja