Aisa Braco
Poeta asiduo al portal
Subí corriendo por las escaleras porque llegaba tarde a clases, ahí justo antes de entrar lo vi sentado en primera fila. Sentí algo extraño, lo observe, entre y me senté junto a él...
Cara de inteligente pensé, justo lo que estoy buscando un buen compañero de estudios.
Pero encontré más fue mi corazón quien lo vio y mi alma lo reconoció.
Hacía mucho que no lo veía, pero ya nos habíamos amado. Tristemente termino esa historia se fue a pelear una guerra y ya jamás volvió.
Mi corazón se marchito como una flor en una jarrón olvidado, morí por él y sufrí por su amor.
Lo vuelvo a encontrar, me descubro confiando en un extraño, pero si lo siento tan cercano me despojo de todas mis caretas y me muestro tal cual soy abriendo mi corazón después de tanto tiempo.
Es extraño pero no entiendo de donde sale todo esto que siento y todo lo que compartimos si solo nos conocemos hace unos meses, el amor crece...
Solo el verlo despierta en mi una sensación de paz inexplicable, me sonrío cada vez que lo encuentro, y derribo una a una sus barreras hasta ganarme de lleno su corazón.
Lo amo pero no comprendo como algo así me pasa tengo una vida antes de él, tengo miedo y me paralizo. Pienso en como explicar esto que me sucede no se como hacerlo.
Decido dejarlo y lo condeno al mismo dolor que padecí. Ni amante, ni amigo y mi alma sufre por perderlo una vez más, mi mirada refleja la tristeza de esa decisión tomada a conciencia. Los años pasan y sigo pensando en él a pesar de la vida que puedo formar, no puedo sacarlo de mi cabeza y en mi corazón a fuego grabado esta. Tomo la decisión de volver a buscarlo, claro su vida es otra, pero no me importa, un amigo basta para calmar este dolor que siento, aquí estamos nuevamente cerca y mi corazón baila de alegría sin ser hipócrita a veces padece no tenerlo. Volví a verlo y sentí igual me olvide de todo, de todos, nos miramos, nos reímos y me beso y le bese. Le hubiera amado, si hubiera podido llevarlo de la mano a un sitio donde el tiempo y el espacio nos dejaran ser amantes solo por esta vez
Cara de inteligente pensé, justo lo que estoy buscando un buen compañero de estudios.
Pero encontré más fue mi corazón quien lo vio y mi alma lo reconoció.
Hacía mucho que no lo veía, pero ya nos habíamos amado. Tristemente termino esa historia se fue a pelear una guerra y ya jamás volvió.
Mi corazón se marchito como una flor en una jarrón olvidado, morí por él y sufrí por su amor.
Lo vuelvo a encontrar, me descubro confiando en un extraño, pero si lo siento tan cercano me despojo de todas mis caretas y me muestro tal cual soy abriendo mi corazón después de tanto tiempo.
Es extraño pero no entiendo de donde sale todo esto que siento y todo lo que compartimos si solo nos conocemos hace unos meses, el amor crece...
Solo el verlo despierta en mi una sensación de paz inexplicable, me sonrío cada vez que lo encuentro, y derribo una a una sus barreras hasta ganarme de lleno su corazón.
Lo amo pero no comprendo como algo así me pasa tengo una vida antes de él, tengo miedo y me paralizo. Pienso en como explicar esto que me sucede no se como hacerlo.
Decido dejarlo y lo condeno al mismo dolor que padecí. Ni amante, ni amigo y mi alma sufre por perderlo una vez más, mi mirada refleja la tristeza de esa decisión tomada a conciencia. Los años pasan y sigo pensando en él a pesar de la vida que puedo formar, no puedo sacarlo de mi cabeza y en mi corazón a fuego grabado esta. Tomo la decisión de volver a buscarlo, claro su vida es otra, pero no me importa, un amigo basta para calmar este dolor que siento, aquí estamos nuevamente cerca y mi corazón baila de alegría sin ser hipócrita a veces padece no tenerlo. Volví a verlo y sentí igual me olvide de todo, de todos, nos miramos, nos reímos y me beso y le bese. Le hubiera amado, si hubiera podido llevarlo de la mano a un sitio donde el tiempo y el espacio nos dejaran ser amantes solo por esta vez
Última edición: