ella quizás piense que desde aquí
puedo escuchar los resortes de su corazón
afinándose para pronunciar mi nombre
una mañana cualquiera de domingo,
que sigo las piruetas de sus dedos en el aire
porque quiero hacer de ellos la medida de mis inviernos,
que llevo sus rodillas a la escala de ciudad
con la idea de dejar de odiar ese collage de nubes y concreto
bajo el que respiro gases manufacturados en China
y renuncio a mis pulgares
para lograr andar descalzo sobre las palabras.
pero yo
lamentablemente
solo la imagino
arrodillada sobre mi
poniéndome ese par de tetas en el horizonte
tras las cuales
quizás
haya un corazón.
puedo escuchar los resortes de su corazón
afinándose para pronunciar mi nombre
una mañana cualquiera de domingo,
que sigo las piruetas de sus dedos en el aire
porque quiero hacer de ellos la medida de mis inviernos,
que llevo sus rodillas a la escala de ciudad
con la idea de dejar de odiar ese collage de nubes y concreto
bajo el que respiro gases manufacturados en China
y renuncio a mis pulgares
para lograr andar descalzo sobre las palabras.
pero yo
lamentablemente
solo la imagino
arrodillada sobre mi
poniéndome ese par de tetas en el horizonte
tras las cuales
quizás
haya un corazón.