Nommo
Poeta veterano en el portal
Los siete mares, unidos,
para la Tierra Prometida,
en la cuál, el desierto es clave,
pues se mezcla con el agua del río Jordán,
para Melquisedec y Abraham,
en el valle de Save.
Celebran las bodas de Fígaro,
junto a un Wolfgang-Amadeus Mozart,
aún infante.
También está presente Fédor Dostoievski,
pues no teme dar un paso adelante.
Sin crimen, no hay castigo.
Y así, quien para otro cava una zanja,
en ella cae.
Finalmente, encontramos a la esposa,
Aldonza Lorenzo, o Dulcinea del Toboso.
Manchega busca esposo, de alto linaje,
que no se disfrace de aquello que no es.
Sino que busque, en la hoja del limonero,
haz y envés. Derechos y deberes. Honradez.
Y así, surge el hombre-pez de la estrella Sirio,
¡ Nommo !
La prueba y ve que tiene sabores encantadores.
Chocolate puro, aloe vera, sal marina gorda,
sal del Himalaya, abundante agua fresca...
Ambos dos, se mezclan, y gobiernan una ínsula.
En esa isla canaria,
no todos los habitantes son arios,
pues éstos se quedaron en el Kurdistán.
Pero son muy bellos sus ojos verdes...
para la Tierra Prometida,
en la cuál, el desierto es clave,
pues se mezcla con el agua del río Jordán,
para Melquisedec y Abraham,
en el valle de Save.
Celebran las bodas de Fígaro,
junto a un Wolfgang-Amadeus Mozart,
aún infante.
También está presente Fédor Dostoievski,
pues no teme dar un paso adelante.
Sin crimen, no hay castigo.
Y así, quien para otro cava una zanja,
en ella cae.
Finalmente, encontramos a la esposa,
Aldonza Lorenzo, o Dulcinea del Toboso.
Manchega busca esposo, de alto linaje,
que no se disfrace de aquello que no es.
Sino que busque, en la hoja del limonero,
haz y envés. Derechos y deberes. Honradez.
Y así, surge el hombre-pez de la estrella Sirio,
¡ Nommo !
La prueba y ve que tiene sabores encantadores.
Chocolate puro, aloe vera, sal marina gorda,
sal del Himalaya, abundante agua fresca...
Ambos dos, se mezclan, y gobiernan una ínsula.
En esa isla canaria,
no todos los habitantes son arios,
pues éstos se quedaron en el Kurdistán.
Pero son muy bellos sus ojos verdes...
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