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Sucederá, pero no todavía,
todavía pertenezco a la vida acuática
de tus ojos, soy un renacuajo de tu dolor,
un dolor de tu sombra en alguna parte
de tu mirada, pronto en ninguna, en la mía. No estás en la dimensión donde estas palabras son mis manos, donde mis manos te pronuncian
como si te acariciaran, te acarician entera
en tu manera de no ser piel, todavía mirada
en alguna parte, y duele tocarte así con estas líneas
que no escuchas, que no tocas, que no lees.
Pero leías, líneas de costa, líneas férreas, leías palmeras
y trenes, muelles y despedidas, besabas mis palabras que te mordían la boca,
tu voz era la dulzura de las ciruelas del diccionario,
palabra redonda habitada de ti,
dulce, húmeda, roja, latido atravesado
por una semilla de barco que bogaba el aire hasta que en el aire se hundió. Sucederá, está sucediendo, pero no... Todavía somos luz que viene del pasado,
miramos el ayer que nos distrae de lo que no somos
ahora, pero alguna vez ya no seremos ni eso: la onda de nuestra mirada pasará de largo
sin jamás encenderse en nuestras lágrimas
y continuará su ruta hacía la disolución del tiempo.
Solo entonces el olvido habrá ganado tus ojos,
los primeros que me miraron.
Sucederá, pero no todavía,
todavía pertenezco a la vida acuática
de tus ojos, soy un renacuajo de tu dolor,
un dolor de tu sombra en alguna parte
de tu mirada, pronto en ninguna, en la mía. No estás en la dimensión donde estas palabras son mis manos, donde mis manos te pronuncian
como si te acariciaran, te acarician entera
en tu manera de no ser piel, todavía mirada
en alguna parte, y duele tocarte así con estas líneas
que no escuchas, que no tocas, que no lees.
Pero leías, líneas de costa, líneas férreas, leías palmeras
y trenes, muelles y despedidas, besabas mis palabras que te mordían la boca,
tu voz era la dulzura de las ciruelas del diccionario,
palabra redonda habitada de ti,
dulce, húmeda, roja, latido atravesado
por una semilla de barco que bogaba el aire hasta que en el aire se hundió. Sucederá, está sucediendo, pero no... Todavía somos luz que viene del pasado,
miramos el ayer que nos distrae de lo que no somos
ahora, pero alguna vez ya no seremos ni eso: la onda de nuestra mirada pasará de largo
sin jamás encenderse en nuestras lágrimas
y continuará su ruta hacía la disolución del tiempo.
Solo entonces el olvido habrá ganado tus ojos,
los primeros que me miraron.
Sucederá, pero no todavía,
todavía pertenezco a la vida acuática
de tus ojos, soy un renacuajo de tu dolor,
un dolor de tu sombra en alguna parte
de tu mirada, pronto en ninguna, en la mía. No estás en la dimensión donde estas palabras son mis manos, donde mis manos te pronuncian
como si te acariciaran, te acarician entera
en tu manera de no ser piel, todavía mirada
en alguna parte, y duele tocarte así con estas líneas
que no escuchas, que no tocas, que no lees.
Pero leías, líneas de costa, líneas férreas, leías palmeras
y trenes, muelles y despedidas, besabas mis palabras que te mordían la boca,
tu voz era la dulzura de las ciruelas del diccionario,
palabra redonda habitada de ti,
dulce, húmeda, roja, latido atravesado
por una semilla de barco que bogaba el aire hasta que en el aire se hundió. Sucederá, está sucediendo, pero no... Todavía somos luz que viene del pasado,
miramos el ayer que nos distrae de lo que no somos
ahora, pero alguna vez ya no seremos ni eso: la onda de nuestra mirada pasará de largo
sin jamás encenderse en nuestras lágrimas
y continuará su ruta hacía la disolución del tiempo.
Solo entonces el olvido habrá ganado tus ojos,
los primeros que me miraron.
Las palabras son ese bien que nos une o nos separa, crea entre nosotros lazos invisibles que a veces con el pasar del tiempo se deshacen y entonces nuestro barco zarpa de ese puerto que creíamos era para siempre al que quizás hayamos de volver algún día.
Gran poema amigo Pedro. Abrazos fraternales y gracias por compartir tu poesía siempre.
Sucederá, pero no todavía,
todavía pertenezco a la vida acuática
de tus ojos, soy un renacuajo de tu dolor,
un dolor de tu sombra en alguna parte
de tu mirada, pronto en ninguna, en la mía. No estás en la dimensión donde estas palabras son mis manos, donde mis manos te pronuncian
como si te acariciaran, te acarician entera
en tu manera de no ser piel, todavía mirada
en alguna parte, y duele tocarte así con estas líneas
que no escuchas, que no tocas, que no lees.
Pero leías, líneas de costa, líneas férreas, leías palmeras
y trenes, muelles y despedidas, besabas mis palabras que te mordían la boca,
tu voz era la dulzura de las ciruelas del diccionario,
palabra redonda habitada de ti,
dulce, húmeda, roja, latido atravesado
por una semilla de barco que bogaba el aire hasta que en el aire se hundió. Sucederá, está sucediendo, pero no... Todavía somos luz que viene del pasado,
miramos el ayer que nos distrae de lo que no somos
ahora, pero alguna vez ya no seremos ni eso: la onda de nuestra mirada pasará de largo
sin jamás encenderse en nuestras lágrimas
y continuará su ruta hacía la disolución del tiempo.
Solo entonces el olvido habrá ganado tus ojos,
los primeros que me miraron.
Creo que estamos hechos de montones de casi olvidos, de intentos de apagar esa flama de miradas reencontrándose pa' confirmarnos que está sucediendo algo que, según yo, nunca terminará de pasar...
MiFlaco querido, abrazos juertes y chanclazos piores. ♡