iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces me sucedo en el paraje
de donde sombras vienen o van
a beberse el agua de mis ojos.
Me sucedo no en tiempo-espacio
sino en pensamientos.
Vaya a ser alguno que se fuga
tras de mis huesos, ausentes ya
desde inmemoriales circunstancias de vientos.
Un día acaecieron soledades
en el laberinto de garganta y laringe,
contra huesos arremeten y sometiendo
una a una las falanges, y las tibias
cuando huyeron.
Por eso me sucedo, me acontezco
en ocasiones solo,
para ver si los pillo en alguno lado
del triángulo que me marca sonidos,
un ritmo de lluvia y de choques inversos.
No sé ya si seguirles esperando
en la llanura de locuras y puntos geográficos.
Tuve que aprender el diverso arte
de levitación
para poder encontrarme cuando aparezco.
Sombras viene, y no trae nada
en brazos una libélula, y varios besos
pero ninguno para mí, o que conozca,
entonces me siento en la sien del mundo
y sigo esperando que me regresen huesos.
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