Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Cruzábamos los campos de amapolas
entre verdes espigas caminando,
ajenos a la brisa que soplando
levemente mecía sus corolas.
Cual melodía lánguida de violas
los pájaros sus trinos regalando
y mi mano su piel acariciando,
ansiosos por quedarnos pronto a solas.
Palideció su rostro de repente
al sentir en su pie la mordedura
letal por el veneno de serpiente.
En mis brazos su cuerpo, tiernamente,
llevé veloz por toda la llanura
sintiendo de su ser la vida ausente.
entre verdes espigas caminando,
ajenos a la brisa que soplando
levemente mecía sus corolas.
Cual melodía lánguida de violas
los pájaros sus trinos regalando
y mi mano su piel acariciando,
ansiosos por quedarnos pronto a solas.
Palideció su rostro de repente
al sentir en su pie la mordedura
letal por el veneno de serpiente.
En mis brazos su cuerpo, tiernamente,
llevé veloz por toda la llanura
sintiendo de su ser la vida ausente.