G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Alguien disparó sonrisas
del calibre treinta y seis;
ayer, junto a la avenida...
Dicen que cayeron diez.
Unos diez muertos de risa
y algún herido en un pié.
Si muy rara es la noticia,
aún más raro es el ciempiés.
Tantas patas y camina
como ese tren de las tres.
Solo dos dieron al Hombre
y tropieza más de cien.
Hoy un pueblo compungido
se esfuerza por comprender.
El suceso no se explica
y nunca hubo dos sin tres.
Y en honor a los caídos,
todos ríen por doquier.
Alguien disparó sonrisas
del calibre treinta y seis;
ayer, junto a la avenida...
Dicen que murieron diez.
No dejó rastro siquiera,
pero lo vieron correr.
G.S.A.
del calibre treinta y seis;
ayer, junto a la avenida...
Dicen que cayeron diez.
Unos diez muertos de risa
y algún herido en un pié.
Si muy rara es la noticia,
aún más raro es el ciempiés.
Tantas patas y camina
como ese tren de las tres.
Solo dos dieron al Hombre
y tropieza más de cien.
Hoy un pueblo compungido
se esfuerza por comprender.
El suceso no se explica
y nunca hubo dos sin tres.
Y en honor a los caídos,
todos ríen por doquier.
Alguien disparó sonrisas
del calibre treinta y seis;
ayer, junto a la avenida...
Dicen que murieron diez.
No dejó rastro siquiera,
pero lo vieron correr.
G.S.A.
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