Oona
Poeta recién llegado
Me llamo ingenuidad,
me llamo soberbia.
Reposo sobre una cama fría,
es frío el invierno
como fría mi residencia.
Se mueven los aires puritanos,
las cortinas dejan ver la desnudez,
desnuda vine al mundo
para avergonzarme de mi propia especie.
El cerumen me ha cubierto,
tengo un animal muerto entre las piernas,
sucia soy, sucia soy entre las aguas,
aquí donde no existe el jabón,
subconsciente que me asquea,
asquerosa flatulencia.
Cuando un muerto te habita
de alguna forma hiedes,
es el muerto que apesta dentro de ti
y no hay jabón que eso limpie.
El hedor de la muerte me sobrepasa,
soy un costal de insania,
insalubre criatura,
en el fondo de un rincón
mi yo verdadero
yace aplastado.
me llamo soberbia.
Reposo sobre una cama fría,
es frío el invierno
como fría mi residencia.
Se mueven los aires puritanos,
las cortinas dejan ver la desnudez,
desnuda vine al mundo
para avergonzarme de mi propia especie.
El cerumen me ha cubierto,
tengo un animal muerto entre las piernas,
sucia soy, sucia soy entre las aguas,
aquí donde no existe el jabón,
subconsciente que me asquea,
asquerosa flatulencia.
Cuando un muerto te habita
de alguna forma hiedes,
es el muerto que apesta dentro de ti
y no hay jabón que eso limpie.
El hedor de la muerte me sobrepasa,
soy un costal de insania,
insalubre criatura,
en el fondo de un rincón
mi yo verdadero
yace aplastado.
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