alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
Suena la campana en la noche triste
camina el cortejo sin mucha primura
por aquel adiós al poeta querido
por aquel adiós a aquel que se ha ido
Quedan sus versos en el alma prendidos
con aquel cariño que él supo darles
cuando en vida guiaba su mano
el alma tan grande de aquel que lloraba
Cruza el viento sobre el campanario
y se para un instante mirando al cortejo
y silba al marcharse llorando por dentro
en la noche oscura por el que se ha muerto
La luna le envía sus rayos de plata
que brillan más fuerte en el ataúd
y un niño le llora con voz plañidera
le llora al padre que ya se le fue
camina el cortejo sin mucha primura
por aquel adiós al poeta querido
por aquel adiós a aquel que se ha ido
Quedan sus versos en el alma prendidos
con aquel cariño que él supo darles
cuando en vida guiaba su mano
el alma tan grande de aquel que lloraba
Cruza el viento sobre el campanario
y se para un instante mirando al cortejo
y silba al marcharse llorando por dentro
en la noche oscura por el que se ha muerto
La luna le envía sus rayos de plata
que brillan más fuerte en el ataúd
y un niño le llora con voz plañidera
le llora al padre que ya se le fue