IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Me despertaba,
y me encontraba en una casa desconocida,
me levanto de una silla en la que estaba sentado,
y voy derecho para lo que parecía ser
un comedor,
aún con mi mente dominándome,
me siento frente a una mesa,
para hablarme a mi mismo,
en completa soledad,
y en esa posición,
me percato
de que hay una ventana
que me da de frente,
veo a través de esa ventana,
pero era de noche,
y solo se alcanzaban a ver algunas luces,
como puntitos,
entre una luz,
entre una neblina roja y tibia,
alcanzo a ver a una persona
que me estaba apuntando con un arma
en frente mío, extremadamente lejos,
cuando en ese instante,
comienzo a pensar
que quizás este hombre armado
no me dé en la cabeza,
suena, en seco,
una estridencia que parece envolverme,
para que sin dolor,
me desmorone,
hacia el suelo,
aún con voluntad,
podía sentir
en donde se encontraba la bala,
en que parte de mi cabeza estaba,
una sensación,
hasta entonces desconocida,
me invadía,
percibía
como el metal ardía dentro de mi cerebro,
como iba quemando el tejido,
y como el tiempo pasaba muchísimo más rápido,
y esa bala, parecía moverse en mi cabeza
a raíz del tiempo acelerado,
sin poder contener mi ansiedad,
dejé que ella me impulsara,
y me desprendí de mi cuerpo,
fue fácil,
simplemente me empuje con los brazos
y después moví las piernas,
cuando ya estaba parado,
busqué a mi padre,
extrañamente confiado,
como si yo mismo supiera,
cada rincón y cada detalle,
y entre un desconocimiento casi cómodo
lo encontré y le dije:
"no te preocupes,
creeme que voy a resolver este problema",
de repente,
todo se volvió negritud completa,
y me repito, aún con mi consciencia empalada,
"¿problema?,
el problema son las personas,
y nadie puede cambiarlo,
solo me toca sufrir".
y me encontraba en una casa desconocida,
me levanto de una silla en la que estaba sentado,
y voy derecho para lo que parecía ser
un comedor,
aún con mi mente dominándome,
me siento frente a una mesa,
para hablarme a mi mismo,
en completa soledad,
y en esa posición,
me percato
de que hay una ventana
que me da de frente,
veo a través de esa ventana,
pero era de noche,
y solo se alcanzaban a ver algunas luces,
como puntitos,
entre una luz,
entre una neblina roja y tibia,
alcanzo a ver a una persona
que me estaba apuntando con un arma
en frente mío, extremadamente lejos,
cuando en ese instante,
comienzo a pensar
que quizás este hombre armado
no me dé en la cabeza,
suena, en seco,
una estridencia que parece envolverme,
para que sin dolor,
me desmorone,
hacia el suelo,
aún con voluntad,
podía sentir
en donde se encontraba la bala,
en que parte de mi cabeza estaba,
una sensación,
hasta entonces desconocida,
me invadía,
percibía
como el metal ardía dentro de mi cerebro,
como iba quemando el tejido,
y como el tiempo pasaba muchísimo más rápido,
y esa bala, parecía moverse en mi cabeza
a raíz del tiempo acelerado,
sin poder contener mi ansiedad,
dejé que ella me impulsara,
y me desprendí de mi cuerpo,
fue fácil,
simplemente me empuje con los brazos
y después moví las piernas,
cuando ya estaba parado,
busqué a mi padre,
extrañamente confiado,
como si yo mismo supiera,
cada rincón y cada detalle,
y entre un desconocimiento casi cómodo
lo encontré y le dije:
"no te preocupes,
creeme que voy a resolver este problema",
de repente,
todo se volvió negritud completa,
y me repito, aún con mi consciencia empalada,
"¿problema?,
el problema son las personas,
y nadie puede cambiarlo,
solo me toca sufrir".