Miguel Font
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un día nuevo amanece
y el celeste de mi cielo
que se fundiera parece
en tres millones de anhelos.
La luna ya se ha dormido
acunada con tambores
que traen con su sonido
hazañas de gladiadores.
Sueña que un pueblo canta
con los ojos empañados,
una emoción que se agranda
y una ilusión en la manos.
Y un grito que se agiganta
va cruzando de oeste a este
del rojo de sus gargantas,
soy celeste...soy celeste...
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