Estas manos ya no escriben,
¿no las ves?
extraviadas del arte y poesía
están yertas, desalentadas y frías.
Han sufrido demasiado,
inquietas manos impías.
Sus diáfanas palabras
ya solo arrebatan el amor
con melodías.
Y emergen desde el pozo
de mis sombras, desesperadas,
como serpientes vacías.
¡oh, amor!, yo sé que aún me quieres,
lo siento y presiento en la distancia.
¡ Eres mía, mía, mía!
Pero en el oscuro fondo de tus quejas
te encuentro la mirada perdida,
como si sempiterno amante
precipitara tu partida.
¡Qué celoso estoy!
Me muero al verte con el alma encendida,
con solo imaginar el dolor de azarosa despedida.
¡no ves que piden a gritos
que vuelvas a ser mía!
¿me lo prometes?
Cruzo los dedos: Paciencia, algún día.
¿no las ves?
extraviadas del arte y poesía
están yertas, desalentadas y frías.
Han sufrido demasiado,
inquietas manos impías.
Sus diáfanas palabras
ya solo arrebatan el amor
con melodías.
Y emergen desde el pozo
de mis sombras, desesperadas,
como serpientes vacías.
¡oh, amor!, yo sé que aún me quieres,
lo siento y presiento en la distancia.
¡ Eres mía, mía, mía!
Pero en el oscuro fondo de tus quejas
te encuentro la mirada perdida,
como si sempiterno amante
precipitara tu partida.
¡Qué celoso estoy!
Me muero al verte con el alma encendida,
con solo imaginar el dolor de azarosa despedida.
¡no ves que piden a gritos
que vuelvas a ser mía!
¿me lo prometes?
Cruzo los dedos: Paciencia, algún día.
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