Suena la luz de marzo,
rota a veces por las alas plateadas
que en el cielo viven.
Se asoman sus cintas
amarillas y blancas
alegrando mis ojos,
abrazándome el alma,
haciéndome sentir
alegre y serena,
como después de un baño
en una dulce playa
tapada por la sabana transparente
que arrójale sol,
cuando ha conquistado el cielo,
y se pasea triunfante
como un capitán.
Ronda la tarde en mi pensamiento,
y se pelea con la luz
que me cansa la piel
y me pone en la boca
el deseo del agua.
Cuando el disco rojo
se refleja en al arena,
mis brazos quieren mecer a la luna,
y quieren abrazar en el vientre,
la callada sombra
de la noche violeta,
del silencio,
y las suaves sonrisas
de las olas que pisan mi vida.
rota a veces por las alas plateadas
que en el cielo viven.
Se asoman sus cintas
amarillas y blancas
alegrando mis ojos,
abrazándome el alma,
haciéndome sentir
alegre y serena,
como después de un baño
en una dulce playa
tapada por la sabana transparente
que arrójale sol,
cuando ha conquistado el cielo,
y se pasea triunfante
como un capitán.
Ronda la tarde en mi pensamiento,
y se pelea con la luz
que me cansa la piel
y me pone en la boca
el deseo del agua.
Cuando el disco rojo
se refleja en al arena,
mis brazos quieren mecer a la luna,
y quieren abrazar en el vientre,
la callada sombra
de la noche violeta,
del silencio,
y las suaves sonrisas
de las olas que pisan mi vida.