...Sueño invisible grito gestos mudos, incomprensibles fuera desta pirámide faraónica de hielo y ego sumergido...
Los días se mezclan con las noches en la espiral, mi tiempo; el espacio en continuo cambio, lento, imperceptible... Deforme oasis de absenta. Desconozco hacia donde me muevo. ¿Estoy naciendo? ¿Muriendo? Hace demasiado que mis pies no dan un paso fuera desta línea de frágil existencia. ¿Las huellas? Las borró el tiempo.
Mis ojos lloran lo que las nubes grises del techo nunca llueven, envejeciendo, llenos del humo al que vendí mi consciencia. ¿A cambio?
Tiempo. Gira el tiempo. Gira y escapa de los relojes, corre a mi alrededor, late al ritmo de La sangre resbalando entre mis dedos, paralizados por su firme avance. Siempre tarde cuando intento atraparlo, este momento, ahora tan lejos.
La noche pesa en mis párpados ya secos, después de sufrir-la tarde por el paso del tiempo. Los latidos se coagulan violáceos, azulados, verdosos, amarillentos, blanquecinos, transparentes, silenciosos. Cada instante sucede al anterior con fugaz soberanía, siempre igual, siempre diferente, perdiendo su identidad a través de una herencia que jamás le pertenece.
Y durante un viaje por mis ruinas llego a tí. Tu presencia me azota como viento-furia indomable, en medio de un camino sin sentido, devolviéndome aquella pasión que todavía sufro. Susurras tu dulce aliento que acerca a la tierra el cielo, y en secreto, me regalas el color de tu sangre. Me miras Con tus ojos, me miro...
Mis ojos lloran lo que las nubes grises del techo nunca llueven, envejeciendo, llenos del humo al que vendí mi consciencia. ¿A cambio?
Tiempo. Gira el tiempo. Gira y escapa de los relojes, corre a mi alrededor, late al ritmo de La sangre resbalando entre mis dedos, paralizados por su firme avance. Siempre tarde cuando intento atraparlo, este momento, ahora tan lejos.
La noche pesa en mis párpados ya secos, después de sufrir-la tarde por el paso del tiempo. Los latidos se coagulan violáceos, azulados, verdosos, amarillentos, blanquecinos, transparentes, silenciosos. Cada instante sucede al anterior con fugaz soberanía, siempre igual, siempre diferente, perdiendo su identidad a través de una herencia que jamás le pertenece.
Y durante un viaje por mis ruinas llego a tí. Tu presencia me azota como viento-furia indomable, en medio de un camino sin sentido, devolviéndome aquella pasión que todavía sufro. Susurras tu dulce aliento que acerca a la tierra el cielo, y en secreto, me regalas el color de tu sangre. Me miras Con tus ojos, me miro...
...Y en sueños ensueño dónde mora el tiempo...