E
E. R. Aristy
Invitado
A veces muerdo las horas nocturnas
y me la paso en vela
y pienso que sueño, que tú me sueñas.
A veces sueño contigo, y me salvo
de la angustia pasajera,
luego te marchas, desapareces
en mitad de la noche
y en el centro de mi urgencia.
Le llueve a este invierno
y pasan las horas,
los días
y más noches como ésta.
A veces, me quedo en el umbral del sueño,
casi dormido como esperando la espera.
Como esperando verte.
Y me duermo,
y no llegas.
Busco tu boca para depositar mis versos,
se expande mi voz al confín del universo,
y mi voz no te toca.
Entonces,
me riego en las estrellas hasta hacerme
millones de
ellas,
hasta ser en
ellas.
ll
Hoy la noche es ciega y el verso
es nube condensada.
Hoy mi angustia también es tuya.
Aunque no lo quieras.
Hoy muerdo el aire y el cielo está teñido
de mi animalesca rabia y de mi puta pena.
Ahora se me ha mezclado todo
en un sólo nudo con tu nombre al centro
que hace correr tu sangre por mis venas.
Ahora soy
arpegio de tu firmamento sin estrellas,
sin música,
en tu universo inconexo,
mudo y confinado a la soledad más sola.
Y ahora, en la víspera de mi ceguera más ciega,
ahora estoy absolutamente seguro
de que puedo verte por vez final,
oírte, por vez final
olerte por vez final...
Y amarte
Es un poema sublime. Un gran gusto leerte!