Tengo sueños que crecen y respiran,
otros que son un verdadero lastre.
Algunos son las luces que me inspiran.
Los tuyos y los míos: un desastre.
¿Si narro los ocultos me prometes
no usarlos en mi contra, ni tampoco,
hacerlos solo dimes y diretes
como un pretexto fuera de tu foco?
Y si este lo aterrizo ten en cuenta
que puedo disfrazarlo de denuncia
o cáscara vacía que fomenta
tu voto roto de total renuncia.
Así, de cierto modo, se remecen
los sueños que ya no nos pertenecen.
Última edición: