calvared
Poeta veterano y reconocido en el portal.
Mamá, yo quiero una estrella
decía y la señalaba
el niño, mirando al cielo,
arrasado por sus lágrimas.
Mamá, yo quiero tenerla
decía mientras saltaba
y movía sus bracitos
en intentos de alcanzarla.
Saltaba en esfuerzos vanos,
de nuevo, otra vez, saltaba
con sus dedos extendidos
arañando la luz blanca.
Y sus lágrimas caían,
como perlas olvidadas,
rodando por sus mejillas
y nublando su mirada.
Mamá, yo quiero esa estrella
y el dedito señalaba,
con inocente impotencia,
al confín de las galaxias.
No puede alcanzarse, niño
y su madre le besaba
No puede alcanzarse, niño
y le limpiaba sus lágrimas.
Las estrellas son de Dios
-nuevamente le besaba-
las puso para lucir
y hacer las noches más claras
Y el niño miraba al cielo,
a las estrellas lejanas,
sin saber que las había
encerrado en sus lágrimas.
decía y la señalaba
el niño, mirando al cielo,
arrasado por sus lágrimas.
Mamá, yo quiero tenerla
decía mientras saltaba
y movía sus bracitos
en intentos de alcanzarla.
Saltaba en esfuerzos vanos,
de nuevo, otra vez, saltaba
con sus dedos extendidos
arañando la luz blanca.
Y sus lágrimas caían,
como perlas olvidadas,
rodando por sus mejillas
y nublando su mirada.
Mamá, yo quiero esa estrella
y el dedito señalaba,
con inocente impotencia,
al confín de las galaxias.
No puede alcanzarse, niño
y su madre le besaba
No puede alcanzarse, niño
y le limpiaba sus lágrimas.
Las estrellas son de Dios
-nuevamente le besaba-
las puso para lucir
y hacer las noches más claras
Y el niño miraba al cielo,
a las estrellas lejanas,
sin saber que las había
encerrado en sus lágrimas.