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Sueños rotos de violín y piano Img. No..4/junio

Ligia Calderón Romero

Poeta veterano en el portal
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
 

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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Bello relato de esa niña, que vio frustrados sus sueños musicales, querida Ligia,
porque las circunstancias no se lo permitieron,
pero eso tal vez no impidió que disfrutara y valorara hoy en día de esos mágicos compases,
ya su buen gusto se manifestaba a tan corta edad,
con los compases de esas dos obras tan sublimes;
un abrazo con mi cariño,
Eduardo
 
¡Qué hermosa y triste historia nos cuentas , LigiaA, en este poema que, con forma de versos endecasílabos blancos de extrordinario lirismo, vas desarrollando con maestra mano de poeta.

Me ha gustado muchísimo, y sabes que no te halago por halagar, prefiero guardar silencio cuando una obra no me convence, pero no es el caso de este poema que me ha convencido por completo de tu gran altura poética.

Mi felicitación y un abrazo.


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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Hermosas líneas estimada Ligia, bellas en medio de la melancolía la música y los sueños, me encantaron las citas musicales, te dejo mi afecto infinito.
 
on las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,

Qué maravilla de poema nos compartes, querida Ligia rico en imágenes profundamente líricas. Gracias por compartir. Un abrazo
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​

Un magnífico poema/cuento.
Mucha imaginación y talento observo en tu poema, querida LIgia.
Qué bien escribes chica, es un gusto leer tus poemas
Abrazos
 
Última edición:
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Sueños sin cumplir que aún viven en su íntimas memorias, muy bello el resultado de imágenes y letras. Encantada de leerte, abrazote.
 
Bello relato de esa niña, que vio frustrados sus sueños musicales, querida Ligia,
porque las circunstancias no se lo permitieron,
pero eso tal vez no impidió que disfrutara y valorara hoy en día de esos mágicos compases,
ya su buen gusto se manifestaba a tan corta edad,
con los compases de esas dos obras tan sublimes;
un abrazo con mi cariño,
Eduardo
Saludos mi querido Edú, gracias por tus generosos comentarios que siempre me regalas, yo también adoro como esa niña esas melodías que ahora con tanta facilidad escucho en internet, antes tuve un disco de acetato, luego un cd y ahora solo las busco en internet y listo, la tecnología es una buena aliada a veces, un abrazote y gracias por pasar y dejar tus gratos comentarios, cariños y un millónnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Hermoso poema que nos muestra la grandeza del pensamiento y la promesa que es el mañana aquí presente en la niñez de los pequeños. Un bello andar de letras con imágenes pletóricas de sentimentalismo, bello.
Mi abrazo desde México agradeciendo la oportunidad de disfrutar de tan lindo poema...
anthua62
 
Exquisita y triste interpretación de ésta bella imagen, el talento vuela hasta ese universo fantástico donde todos los sueños son posibles hasta el momento en que despertamos y vemos la realidad y la añoranza. Un placer poder disfrutar de la maravilla de su poesía, Ligia, le dejo mis más sinceras felicitaciones y saludos.
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Muy lindo tu poema dedicado al piano y al violín. Encantada de leerte. Un abrazo amiga.
 
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una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Muy hermosa esta poesía, me gustó mucho. Reguarda un gran lirismo en su versar. Saludos.
 
Hermoso y conmovedor poema acerca de esa niña que soñaba con ese piano. A veces los sueños son difíciles de alcanzar pero se debe seguir soñando pues nunca se sabe cuando se podrá lograr un sueño. Encantada de leerte. Saludos y Bendiciones.
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​
Ayyy Ligia, me ha llegado al alma este sensible e inspirado poema. Sueños rotos de la infancia temprana, sueños que podrían haber iniciado su vuelo en ese preciso momento y que deben postergar su fantasía para posteriores etapas de la vida. Me ha encantado leerte querida amiga. Besazos con cariño y admiración....muááááácksss....
 
Sueños musicales frustados entre esa delicadeza de lineas que
remarcan las ilusiones perdias. bello, melodioso y pictorico
poema ambiental. fellicidades. luzyabsenta
saludos Carlos, siempre es un lujo recibir tus finas visitas y comentarios, valoro tus apreciaciones de mis torpes letrillas en este caso en eso que fue y sigue siendo un sueño, una añoranza, abrazo y mi gratitud, un millónnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
Estimada Ligia, ¡qué belleza de poema!....muchas veces la pobreza es un gran impedimento para lograr los sueños....y más triste aún tratándose de los sueños de una inocente niña con talento innato para la música. Felicito tus letras y te dejo mi abrazo sincero.
 
¡Qué hermosa y triste historia nos cuentas , LigiaA, en este poema que, con forma de versos endecasílabos blancos de extrordinario lirismo, vas desarrollando con maestra mano de poeta.

Me ha gustado muchísimo, y sabes que no te halago por halagar, prefiero guardar silencio cuando una obra no me convence, pero no es el caso de este poema que me ha convencido por completo de tu gran altura poética.

Mi felicitación y un abrazo.

Abrazo de regreso, Juan, complacida por tus generosos comentarios que siempre me regalas y esa mirada benevolente de tu alma amiga, espero un día realmente merecer tantos halagos que me invitan a seguir mejorando, un abrazo y mi cariño,un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
Muy delicado y sutil tu poema que evoca los sueños y pulsa esa cuerda sensible que compartimos en el recuerdo de algo que deseábamos intensamente en la niñez.
Hermoso
 
Última edición:
Hermosas líneas estimada Ligia, bellas en medio de la melancolía la música y los sueños, me encantaron las citas musicales, te dejo mi afecto infinito.

saludos Manfred! Gracias por tu generoso paso y comentarios entre mis letrillas, te cuento que esas citas musicales también son de mi agrado, siento un no sé qué cuando las escucho, la música y la poesía van de la mano pero no todas las melodías me llegan igual, gracias reiteradas por tu compañía en este andar de letras, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA

PD. para tu cumple te escribí unas pobres letritas que se quedaron en el hondo foso de la oscuridad, porque anduve fuera de casa y cuando volví ya no creí oportuno colocarlas, pasé por el post que que hicieron y bueno, no las colgué porque salí a las prisas y ya cuando volví fue una semana después
 
saludos Manfred! Gracias por tu generoso paso y comentarios entre mis letrillas, te cuento que esas citas musicales también son de mi agrado, siento un no sé qué cuando las escucho, la música y la poesía van de la mano pero no todas las melodías me llegan igual, gracias reiteradas por tu compañía en este andar de letras, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA

PD. para tu cumple te escribí unas pobres letritas que se quedaron en el hondo foso de la oscuridad, porque anduve fuera de casa y cuando volví ya no creí oportuno colocarlas, pasé por el post que que hicieron y bueno, no las colgué porque salí a las prisas y ya cuando volví fue una semana después

Ratifico mi apreciación sobre tus versos querida amiga y, respecto a tu post data, dudo que tan siquiera una palabra salida de tu corazón en mi cumple quedase en la oscuridad, yo diría que están bajo el candil de tu alma, gracias por ser tan amable y gentil, te dejo cariño de siempre.
 
Hermosos versos Ligia, muchos sueños mueren como este que nos cuentas, por limitaciones que van más allá de unas humildes manos, un enorme placer leerte, besos.
 
on las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,

Qué maravilla de poema nos compartes, querida Ligia rico en imágenes profundamente líricas. Gracias por compartir. Un abrazo


gracias linda! qué lujo siempre tu mirada y comentario a mis humildes letrillas que intentan ser arte, muy gentil por acompañarme en este andar de letras, un fuerte abrazo y mi gratitud, un millónnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
Un magnífico poema/cuento.
Mucha imaginación y talento observó en tu poema, querida LIgia.
Qué bien escribes chica, es un gusto leer tus poemas
Abrazos

Gracias Luis, por acercarte a mi humilde espacio y dejar tu fino comentarios, gracias, trataré de mejorar para merecer tus apreciaciones, un saludo cordial y mi gratitud, un millónnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn...

ligiA
 
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De dónde pudo conocer un piano,
una niña con cinco primaveras;
de dónde angelicales violincillos
cuando el progreso no llegaba al pueblo.
Con las cuatro estaciones de Vivaldi
vino su asombro, aquella melodía,
como venida de un lugar arcano
tocó la puerta de su imberbe alma.
Frente a la obtusa radio sus pupilas
—de verde cuarzo— fueron avecillas
en suspendido vuelo y lazarillo,
en sus tinieblas, y por vez primera
llevaron de la mano el torpe oído
a los umbrales del parnaso sacro.
Puso un banquito de madera al frente
de la vetusta radio. —Para Elisa,
—dijo el presentador, es la tonada
que escucharemos luego de la pausa.
Por un instante retornó a su juego
para volver a su butaca azul
cuando escuchó los prístinos compases.
Quiero un violín, un piano... su pedido
no había terminado y dijo el padre
—¡Son muy caros! Ni piano ni violín,
niña mía, no están a nuestro alcance.
Fue así que desde niña vio sus sueños
romperse como frágiles cristales
y hoy todavía añora los compases
que pudo haber tocado en su violín
junto a su caro piano.
Junio 7, 2016​

Distinto y aleccionador pero con
la belleza que guardan tus obrast
Tienes razón cuantos telentos
se habran perdido en nuestros
paises por la falta de dinero y
oportunidades. Poe ejemplo los mayas
tenian un talento excepcional para
las matemáticas y la física pero su
condición de marginados no lo han
desarrollado en nuestros paises
donde hay tanta pobreza.
Cuando leo tus poemas algo siempre
me dejan. Un saludo cordial.
 

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