Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
La puerta de la casa estaba abierta.
Y era una oscura noche.
Furtiva y silenciosa, una sombra
Entró a la casa.
Llegó junto a mi cama.
Husmeó mi cuerpo.
Quise gritar, pero me no pude.
Quise correr, mas no pude moverme.
Y mis sentidos estaban abandonándome.
Y mi voz ya había huido de mi cuerpo.
Y mi hermana dormía a mi lado.
Plácidamente, tranquilamente dormía,
Como si nada estuviera pasando.
Luego, creo, que me desvanecí.
Me dormí.
Soñaba que era una tarántula
Que peleaba, con un alacrán.
Después vi un letrero grande, grande, de esos
Que ahora llaman espectaculares;
El letrero decía: Viva, Mimí.
Después volé, volé, volé
Como los pájaros.
Y así, siendo un pájaro gigante,
Soplé a unas nubes que se me acercaban amenazantes.
Váyanse, váyanse, váyanse lejos,
Les dije con voz de sueño amenazante.
Luego caí, caí, caí bajo, muy bajo y cuando rozaba
Las ramas de los arboles,
Cantó un gallo.
Y antes de llegar al suelo,
Mi sueño, murió.