Birbiloke
Poeta adicto al portal
Llegaban los pájaros durmientes
esa hora humana
comida y bebida... la siesta.
Dormían plácidamente
acurrucados en el ombligo
y una montaña subía y otra bajaba
con un resoplido de ultratumba.
Los pájaros se hacinaban
al costado del esqueleto,
cerraban sus ojos y dormían.
La víspera de una noche transfuga
aparecía de resorte espantapájaros,
con ojos bruñidos al sol
y lágrimas estrelladas a la luna.
esa hora humana
comida y bebida... la siesta.
Dormían plácidamente
acurrucados en el ombligo
y una montaña subía y otra bajaba
con un resoplido de ultratumba.
Los pájaros se hacinaban
al costado del esqueleto,
cerraban sus ojos y dormían.
La víspera de una noche transfuga
aparecía de resorte espantapájaros,
con ojos bruñidos al sol
y lágrimas estrelladas a la luna.