Sufrimiento (dedicados a las victimas del terrotismo)

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Este pueblo enfermo

que en su vientre tiene

los ojos vendados de muchos

el miedo de otros

y la simiente

de la verdad que crece.

Para unos la verdad es sangre

turbia y espesa con odio siempre,

para otros la verdad es olvido,

vivir el presente.

Nos pasamos el testigo callados,

ausentes,

y el testigo pasa entre las manos

callosas, serenas, fervientes.

El sólo siente,

su voz está segada

por los muertos y por los vivos

que no hablan pero sienten.

Todos tenemos el corazón herido,

pero a los que más les sangra

quisieran cerrar sus heridas,

seguir sin ellas para siempre

y dejar que las canciones suenen,

no las del odio, sino las de siempre,

no las de duelos

sino las alegres,

y vivir hacia adelante, vivos.

Cuándo nos daremos cuenta

que olvidar es no odiar,

que el odio anida en el corazón

atándolo para siempre.

El latido tiene que ser libre,

libre incluso de ti,

libre para la vida,

libre para no cantar estas canciones

que son de vida

pero también de muerte.
 
H
Este pueblo enfermo

que en su vientre tiene

los ojos vendados de muchos

el miedo de otros

y la simiente

de la verdad que crece.

Para unos la verdad es sangre

turbia y espesa con odio siempre,

para otros la verdad es olvido,

vivir el presente.

Nos pasamos el testigo callados,

ausentes,

y el testigo pasa entre las manos

callosas, serenas, fervientes.

El sólo siente,

su voz está segada

por los muertos y por los vivos

que no hablan pero sienten.

Todos tenemos el corazón herido,

pero a los que más les sangra

quisieran cerrar sus heridas,

seguir sin ellas para siempre

y dejar que las canciones suenen,

no las del odio, sino las de siempre,

no las de duelos

sino las alegres,

y vivir hacia adelante, vivos.

Cuándo nos daremos cuenta

que olvidar es no odiar,

que el odio anida en el corazón

atándolo para siempre.

El latido tiene que ser libre,

libre incluso de ti,

libre para la vida,

libre para no cantar estas canciones

que son de vida

pero también de muerte.[/QUOTE
Hermoso!
 
Este pueblo enfermo

que en su vientre tiene

los ojos vendados de muchos

el miedo de otros

y la simiente

de la verdad que crece.

Para unos la verdad es sangre

turbia y espesa con odio siempre,

para otros la verdad es olvido,

vivir el presente.

Nos pasamos el testigo callados,

ausentes,

y el testigo pasa entre las manos

callosas, serenas, fervientes.

El sólo siente,

su voz está segada

por los muertos y por los vivos

que no hablan pero sienten.

Todos tenemos el corazón herido,

pero a los que más les sangra

quisieran cerrar sus heridas,

seguir sin ellas para siempre

y dejar que las canciones suenen,

no las del odio, sino las de siempre,

no las de duelos

sino las alegres,

y vivir hacia adelante, vivos.

Cuándo nos daremos cuenta

que olvidar es no odiar,

que el odio anida en el corazón

atándolo para siempre.

El latido tiene que ser libre,

libre incluso de ti,

libre para la vida,

libre para no cantar estas canciones

que son de vida

pero también de muerte.
El recorrido de un lugar que nos ve crecer y morir, un gusto, abrazos.
 

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