Leona sumisa
Poeta recién llegado
Me quedé sin un nombre a quien escribirle.
Ya no hago poemas de amor para ti.
Fue destruida la hermosa razón ,de respirar lentamente.
Quisiera estallar y divertirme, haciéndome una autopsia.
Verificar que no estoy ausente en el plano, por ti.
Tus promesas son un juego de letras, más letales que reales.
Que los días; escriban por si solos.
Lo que no sale del nudo; en la garganta.
Y permanece en el lapicero; hasta morir.
Duele; cada trago de vodka haciéndome más inconsciente.
Duele; dejar un testamento tan absurdo y decadente como este.
Grito tu nombre.
La sangre corre por la cerámica blanca.
Ilusiones violetas y borrosas, se me dibujan por ti.
Tus frases programadas en un sistema de muertes y balas.
Se automatizan; a fusilarme y asegurarme muerta, hasta que solo queden letras y cenizas aquí.
Hasta que solo sea sirope de cereza, derretida, deliciosa, congelada frambuesa. En el sanitario de un motel de quinta.
La tina se rebosa mientras me desplazo hasta el fondo con el último impulso y revientan mis pulseras, y son montón de tachas dispersándose. El agua Se riega desde el tope, teñida de un líquido rojo y unas cuantas hojillas.
Veo difusamente y creo encontrarte.
Abres la puerta del baño, siento tu mirada penetrante e intimidante desde la tina.
Tus hermosas converse purpuras se han manchado de sangre preciosa.
Grito tu nombre
Dentro del agua nada se escucha, es hermoso, todo es suave y burbujeante, todo es sangre, metralla, licor, pastillas, suicidio. El infierno.
No desperdiciare más mis líneas. Me convertiré en alguna bonita sirena y seré la leyenda fría y desconocida. La escritora salvaje y desaparecida .La tradición estúpida legendaria del rock.
Mi sueño cumplido.
Es hermoso relatar el momento en el que te mueres.
Mientras sientes cada vez mas cerca, irte de este mundo.
Ahogarse.
Sin despedirse.
Solo me observas sin hacer nada.
Grito tu nombre.
Te llamo DEMONIO.
Fue el último ruido que hice al morir.
Última edición: