Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
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SUICIDIO
La vida es mala, pero hay que vivirla hasta que se termine por si misma - pues, no tenemos derecho de elegir, si continuar viviendo o acabar consigo mismo cuando la existencia nos agobia, cuando no sabemos vivir... Es así porque si tuvieramos esa elección, al no querer vivir más - eso no sería justo con los demás que sí quieren vivir... Ellos no tienen esa elección; cuando viene la hora de partir, no se puede hacer nada para evitarlo - y seguramente, si tuviera alguna elección, la mayoría de la gente escogería la vida... Pero no es así. Los enfermos de gravedad, los discapacidados, las víctimas de accidentes, asaltos, o víctimas de la guerra, por ejemplo - si alguien a quien no le gusta vivir o alguien desesperado sin vistas para mejorar su condición existencial, quisiera matarse, entonces, sería justo que los demás que prefieren seguir con vida, también pudiesen escoger a la hora de morir... Pero no pueden. Por eso, no es justo con la humanidad, que uno tenga la elección de seguir adelante o suicidarse cuando ya no pueda resistir... Por más que uno sufra en este mundo - yo sé que es muy fácil decir sin conocer, sin vivir en carne propia las experiencias ajenas - por más que uno deteste la vida, sin embargo, tiene que vivirla hasta el final. Y claro, no todos son bastante fuertes, no todos son capaces de enfrentar el sufrimiento - pero aún así, hay que intentarlo por lo menos y no rendirse nunca... Hay que apoyarse en la esperanza la cual resulta del hecho de que nunca sabemos, qué es lo que nos espera en el camino... Para algunas personas, todavía hay esperanza. Para otras personas, puede parecer que no la hay - por ejemplo, cuando no existe cura para su enfermedad o cuando no hay posibilidad de que volvieran a funcionar normalmente por causa de una discapacidad muy séria... Sin embargo, si esa gente se de cuenta de ciertas cosas, puede ser que haya por al menos alguna esperanza, aunque sea muy poca. O si no, igual, hay que vivir de alguna manera... Porque no es justo con los que no tienen elección cuando se trata de ser o no ser...
Aquel sentido de justicia tan peculiar no es lo único que me hace pensar de esta forma sobre el asunto; pues como creyente, me parece una forma de blasfemia usurpar el único derecho de Quien nos creó, al quitarnos la vida propia. Pero si uno no es creyente, pues que piense en la justicia de la que hablé hace un momento; todos tenemos problemas, más o menos graves, pero por más graves que sean - ni siquiera vale la pena el suicidio, si de todos modos algún día dejaremos de existir - ¿para qué, entonces, precipitarlo? No tiene sentido... Además, si la gente que quiere vivir, no tiene elección cuando hay que morir, tiene que dejar este mundo, quiera o no quiera - entonces, los que sufren, tampóco deberían de tener oportunidad de escoger; tienen que vivir y sufrir, así como los demás, ellos incluso, tienen que partir cuando llegue su tiempo, para que haya justicia...
Mi propia situación muchas veces es de veras dramática, sin colorizar - sin embargo, no me rindo y no me detengo en medio del camino, a pesar de que hay en mi vida momentos muy oscuros; pues, veo la realidad tal como es - y percibo que hay más mal que bien en esta realidad, pero ese no es motivo para suicidarse, aunque no nos guste la vida, aunque no sepamos vivirla...
El gótico, como una cultura de grandes pensadores y filósofos, es conocido por su glorificación de la muerte, quizás por su aspecto misterioso, la cual es vista por los góticos como liberación y por lo tanto, no le tienen tanto miedo - por lo menos, no tratan de evitar ese tema tan difícil de discutir... Pero la manera peculiar de percibir la no-existencia no significa que uno quiera matarse. Al contrario, seguramente escogería la vida, si es que tuviera alguna elección... Sin embargo, por un lado, le gusta la vida, a pesar de su tragismo, y por el otro, le agobia... Es que la existencia tal como es, despierta unos sentimientos opuestos en el corazón sensible de un ser gótico. Por lo mismo, los góticos reflexionan sobre todo; también sobre aquello que la mayoría de la gente prefiere simplemente ignorar... Pero, aunque pensar a veces duele, como todo en este mundo tiene su precio, después de todo, ¿para qué entonces tenemos el cerebro, sino para usarlo de vez en cuando? Como también tenemos el corazón para sentir, hay que hacer buen uso de los dos: del intelecto y del corazón, y no dejar que uno esté por encima del otro...
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[28-09-2012]
SUICIDIO
La vida es mala, pero hay que vivirla hasta que se termine por si misma - pues, no tenemos derecho de elegir, si continuar viviendo o acabar consigo mismo cuando la existencia nos agobia, cuando no sabemos vivir... Es así porque si tuvieramos esa elección, al no querer vivir más - eso no sería justo con los demás que sí quieren vivir... Ellos no tienen esa elección; cuando viene la hora de partir, no se puede hacer nada para evitarlo - y seguramente, si tuviera alguna elección, la mayoría de la gente escogería la vida... Pero no es así. Los enfermos de gravedad, los discapacidados, las víctimas de accidentes, asaltos, o víctimas de la guerra, por ejemplo - si alguien a quien no le gusta vivir o alguien desesperado sin vistas para mejorar su condición existencial, quisiera matarse, entonces, sería justo que los demás que prefieren seguir con vida, también pudiesen escoger a la hora de morir... Pero no pueden. Por eso, no es justo con la humanidad, que uno tenga la elección de seguir adelante o suicidarse cuando ya no pueda resistir... Por más que uno sufra en este mundo - yo sé que es muy fácil decir sin conocer, sin vivir en carne propia las experiencias ajenas - por más que uno deteste la vida, sin embargo, tiene que vivirla hasta el final. Y claro, no todos son bastante fuertes, no todos son capaces de enfrentar el sufrimiento - pero aún así, hay que intentarlo por lo menos y no rendirse nunca... Hay que apoyarse en la esperanza la cual resulta del hecho de que nunca sabemos, qué es lo que nos espera en el camino... Para algunas personas, todavía hay esperanza. Para otras personas, puede parecer que no la hay - por ejemplo, cuando no existe cura para su enfermedad o cuando no hay posibilidad de que volvieran a funcionar normalmente por causa de una discapacidad muy séria... Sin embargo, si esa gente se de cuenta de ciertas cosas, puede ser que haya por al menos alguna esperanza, aunque sea muy poca. O si no, igual, hay que vivir de alguna manera... Porque no es justo con los que no tienen elección cuando se trata de ser o no ser...
Aquel sentido de justicia tan peculiar no es lo único que me hace pensar de esta forma sobre el asunto; pues como creyente, me parece una forma de blasfemia usurpar el único derecho de Quien nos creó, al quitarnos la vida propia. Pero si uno no es creyente, pues que piense en la justicia de la que hablé hace un momento; todos tenemos problemas, más o menos graves, pero por más graves que sean - ni siquiera vale la pena el suicidio, si de todos modos algún día dejaremos de existir - ¿para qué, entonces, precipitarlo? No tiene sentido... Además, si la gente que quiere vivir, no tiene elección cuando hay que morir, tiene que dejar este mundo, quiera o no quiera - entonces, los que sufren, tampóco deberían de tener oportunidad de escoger; tienen que vivir y sufrir, así como los demás, ellos incluso, tienen que partir cuando llegue su tiempo, para que haya justicia...
Mi propia situación muchas veces es de veras dramática, sin colorizar - sin embargo, no me rindo y no me detengo en medio del camino, a pesar de que hay en mi vida momentos muy oscuros; pues, veo la realidad tal como es - y percibo que hay más mal que bien en esta realidad, pero ese no es motivo para suicidarse, aunque no nos guste la vida, aunque no sepamos vivirla...
El gótico, como una cultura de grandes pensadores y filósofos, es conocido por su glorificación de la muerte, quizás por su aspecto misterioso, la cual es vista por los góticos como liberación y por lo tanto, no le tienen tanto miedo - por lo menos, no tratan de evitar ese tema tan difícil de discutir... Pero la manera peculiar de percibir la no-existencia no significa que uno quiera matarse. Al contrario, seguramente escogería la vida, si es que tuviera alguna elección... Sin embargo, por un lado, le gusta la vida, a pesar de su tragismo, y por el otro, le agobia... Es que la existencia tal como es, despierta unos sentimientos opuestos en el corazón sensible de un ser gótico. Por lo mismo, los góticos reflexionan sobre todo; también sobre aquello que la mayoría de la gente prefiere simplemente ignorar... Pero, aunque pensar a veces duele, como todo en este mundo tiene su precio, después de todo, ¿para qué entonces tenemos el cerebro, sino para usarlo de vez en cuando? Como también tenemos el corazón para sentir, hay que hacer buen uso de los dos: del intelecto y del corazón, y no dejar que uno esté por encima del otro...
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[28-09-2012]