brian.bolatti
Poeta recién llegado
Esa flor, con tallos que fulguraban como un fuego en carne.
Esa flor, con el rojizo color en cada centímetro como la delicada sangre.
Alelí vergonzoso, que se resguarda bajo la sombra de lo que alguna vez fue y será,
catando el sabor del claro en solsticio, el sol que se inunda en su propio brillar.
En montículos de barro se encuentra el alelí en el esconder y admirar,
mientras un dios benevolente lo riega en el rojo vino, de algún ostentoso grial;
Pero el alelí vergonzoso se retuerce ahogado entre cataratas de amor
a la vez que sus pétalos se secan con el cariño del sol.
Alelí de las mil penurias, alelí acompañado de rosas,
atractivas como la musa del veneno lujurioso, lindas pero espinosas
de las que el pobre alelí rojo bermellón y carmesí
solo podrá salvarse de las dagas citrinas al huir.
Esa flor, con el rojizo color en cada centímetro como la delicada sangre.
Alelí vergonzoso, que se resguarda bajo la sombra de lo que alguna vez fue y será,
catando el sabor del claro en solsticio, el sol que se inunda en su propio brillar.
En montículos de barro se encuentra el alelí en el esconder y admirar,
mientras un dios benevolente lo riega en el rojo vino, de algún ostentoso grial;
Pero el alelí vergonzoso se retuerce ahogado entre cataratas de amor
a la vez que sus pétalos se secan con el cariño del sol.
Alelí de las mil penurias, alelí acompañado de rosas,
atractivas como la musa del veneno lujurioso, lindas pero espinosas
de las que el pobre alelí rojo bermellón y carmesí
solo podrá salvarse de las dagas citrinas al huir.