sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En cada mirada
el destino salpicaba
a su pupila.
Las escenas son sus huellas,
las poesías eran lágrimas
de millones de estrellas.
El recuerdo se componía entre palabras
y su origen
entre la luz de una esperanza.
El cantar de las brisas
unía a los palpitos
para describir un beso en llamas.
Su voz tenía
el acento
de un profundo pensamiento,
era así como llovían
los latidos en mí corazón.
Viendo los recuerdos
se va creando
el firmamento
y se adhiere a una luz
alumbrando a las rosas
que le llevo al universo.
Esperanzado me recorrí
sus labios
con el sentimiento,
estaba a cada lado
de mi vida,
su aroma tenía
su color,
la brillante sonrisa
se guió
por sus pasos.
Cada gesto habitaba en mi interior,
sus frases me hacían el amor
y sus cantos
me hacían ruiseñor,
pero su arte me incitaba
con su amor depredador,
sus alas me hacían volador,
pero su alegría
me hacia bailador
y así hasta hacerme
su cantador
repitiendo la escena
que me llevó
a su corazón.
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