Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una última puesta en escena
reza un viejo presagio,
mientras la niebla se esparce sobre el mar
un fulano con cara de asustado
se aferra al amor que se quiere escapar.
Disculpe usted preciosa sin querer molestar
- y me mira con sus ojos que son dos perlas,
cuando empiezo a temblar-,
no puedo evitar mirarme en sus pupilas
y no es que lo quiera evitar,
si usted cree en el poder del pecado
sus labios sin duda son veneno mortal.
Maldito yo mientras deseo estrenarlos a besos
maldito el hombre que no viera en ellos deseo,
de verdad no es mi deseo causar molestia
la miro porque no puedo voltear la mirada.
No le han dicho alguna vez que parece diosa
que parece un fruto prohibido
que se mece en las mieles
de un suspiro mortal.
Usurero soy porque robo mis sueños
para convertirlos en un respiro,
porque el temblor de mi cuerpo no soporta
que usted no me mire.
Porque mi último deseo sería
darle un beso de despedida,
que aún de bienvenida quisiera aceptar,
no tema, que el que esté loco
no le será mayor problema,
que el que yo no la tenga
no le desvelará,
ni seguramente vaya a extrañar
que no la mire,
yo en cambio podría darme por muerto
si mi vida no acaba en sus brazos.
Yo en cambio cuando pase el semáforo
y la luz quede en verde,
volveré a esperar paciente
con verla en mi soñar.
reza un viejo presagio,
mientras la niebla se esparce sobre el mar
un fulano con cara de asustado
se aferra al amor que se quiere escapar.
Disculpe usted preciosa sin querer molestar
- y me mira con sus ojos que son dos perlas,
cuando empiezo a temblar-,
no puedo evitar mirarme en sus pupilas
y no es que lo quiera evitar,
si usted cree en el poder del pecado
sus labios sin duda son veneno mortal.
Maldito yo mientras deseo estrenarlos a besos
maldito el hombre que no viera en ellos deseo,
de verdad no es mi deseo causar molestia
la miro porque no puedo voltear la mirada.
No le han dicho alguna vez que parece diosa
que parece un fruto prohibido
que se mece en las mieles
de un suspiro mortal.
Usurero soy porque robo mis sueños
para convertirlos en un respiro,
porque el temblor de mi cuerpo no soporta
que usted no me mire.
Porque mi último deseo sería
darle un beso de despedida,
que aún de bienvenida quisiera aceptar,
no tema, que el que esté loco
no le será mayor problema,
que el que yo no la tenga
no le desvelará,
ni seguramente vaya a extrañar
que no la mire,
yo en cambio podría darme por muerto
si mi vida no acaba en sus brazos.
Yo en cambio cuando pase el semáforo
y la luz quede en verde,
volveré a esperar paciente
con verla en mi soñar.
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