En el vasto manto del universo infinito y eterno,
somos destellos, chispas de un sueño,
luces fugaces que en un suspiro
escriben su historia, breve y sin ruido.
Brillamos solos, pero no en soledad,
tejemos caminos en la inmensidad.
Cada resplandor, un alma que siente,
un eco que vibra, un pulso latente.
No somos grandes, ni somos pequeños,
somos un verso en un libro de ensueños,
un destello humilde, pero sincero,
que arde y se apaga en el tiempo ligero.
En esta danza de luces perdidas,
somos fragmentos, partes divididas,
pero en la penumbra del cosmos callado,
cada luz es como un mundo entero creado.
Y aunque seamos suspiros que mueren,
en el silencio las luces florecen.
Pues el brillo que damos, fugaz, e infinito,
vive en esa sombra, eterno y bendito.
somos destellos, chispas de un sueño,
luces fugaces que en un suspiro
escriben su historia, breve y sin ruido.
Brillamos solos, pero no en soledad,
tejemos caminos en la inmensidad.
Cada resplandor, un alma que siente,
un eco que vibra, un pulso latente.
No somos grandes, ni somos pequeños,
somos un verso en un libro de ensueños,
un destello humilde, pero sincero,
que arde y se apaga en el tiempo ligero.
En esta danza de luces perdidas,
somos fragmentos, partes divididas,
pero en la penumbra del cosmos callado,
cada luz es como un mundo entero creado.
Y aunque seamos suspiros que mueren,
en el silencio las luces florecen.
Pues el brillo que damos, fugaz, e infinito,
vive en esa sombra, eterno y bendito.