Suspiró la luna
en su noche eterna,
envolvió con su espejo
tu alma negra.
Vaga tu cuerpo por alguna senda
que se pierde indecisa
asiéndose a la tierra.
Anocheció para siempre tu vida
intentando suspirar a veces en los sueños,
en las tardes de verano
y en las llamas de las velas,
que agonizan mientras respiran.
Es la luz de la sonrisa,
la de la olla hirviendo despacito,
la de la tierra y la lluvia,
la de la mano que acaricia sin engañar,
la de la vida
que parte el corazón a trozos,
que embalsama las heridas
y abraza y mece,
y que cuando los ojos brillan, suspira.
en su noche eterna,
envolvió con su espejo
tu alma negra.
Vaga tu cuerpo por alguna senda
que se pierde indecisa
asiéndose a la tierra.
Anocheció para siempre tu vida
intentando suspirar a veces en los sueños,
en las tardes de verano
y en las llamas de las velas,
que agonizan mientras respiran.
Es la luz de la sonrisa,
la de la olla hirviendo despacito,
la de la tierra y la lluvia,
la de la mano que acaricia sin engañar,
la de la vida
que parte el corazón a trozos,
que embalsama las heridas
y abraza y mece,
y que cuando los ojos brillan, suspira.