Suspiros

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Suspiró la luna

en su noche eterna,

envolvió con su espejo

tu alma negra.



Vaga tu cuerpo por alguna senda

que se pierde indecisa

asiéndose a la tierra.



Anocheció para siempre tu vida

intentando suspirar a veces en los sueños,

en las tardes de verano

y en las llamas de las velas,

que agonizan mientras respiran.



Es la luz de la sonrisa,

la de la olla hirviendo despacito,

la de la tierra y la lluvia,

la de la mano que acaricia sin engañar,

la de la vida

que parte el corazón a trozos,

que embalsama las heridas

y abraza y mece,

y que cuando los ojos brillan, suspira.
 
Suspiró la luna

en su noche eterna,

envolvió con su espejo

tu alma negra.



Vaga tu cuerpo por alguna senda

que se pierde indecisa

asiéndose a la tierra.



Anocheció para siempre tu vida

intentando suspirar a veces en los sueños,

en las tardes de verano

y en las llamas de las velas,

que agonizan mientras respiran.



Es la luz de la sonrisa,

la de la olla hirviendo despacito,

la de la tierra y la lluvia,

la de la mano que acaricia sin engañar,

la de la vida

que parte el corazón a trozos,

que embalsama las heridas

y abraza y mece,

y que cuando los ojos brillan, suspira.
Y es que es inevitable no suspirar cuando se cierra el poema, después de esa niebla de tenue y sosegada melancolía desplegada en imágenes.
Muchas gracias por compartir, compañera.
Va el abrazo fraterno.
 

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