Dialmar
Poeta asiduo al portal
susurra
Oscurecen sus ojos y el aliento sale en estampida.
Ajeno.
Su cuerpo se desprende desgarrado.
Limbo.
La Velocidad arrogante hace que sus torpes sentidos
se mezclen entre si,
no se sabe si es mar o fuego
no se sabe si es sal o dulce
ni frío o calor
no se sabe.
La nada es elocuente en sus más escasos detalles
Reina de la sombra,
no baila ni estanca
no sonríe ni llora.
Susurra
Ella susurra, anticipa
Dentro, en la profundidad de lo profundo
un aliento agotado eructa como mecha
y esta sorprendente reacción, activa lo inevitable
su imperfecta humanidad despierta.
Regresa,
cobra un sentido
y recibe su pago en mil.
Del caos a la creación.
Oscurecen sus ojos y el aliento sale en estampida.
Ajeno.
Su cuerpo se desprende desgarrado.
Limbo.
La Velocidad arrogante hace que sus torpes sentidos
se mezclen entre si,
no se sabe si es mar o fuego
no se sabe si es sal o dulce
ni frío o calor
no se sabe.
La nada es elocuente en sus más escasos detalles
Reina de la sombra,
no baila ni estanca
no sonríe ni llora.
Susurra
Ella susurra, anticipa
Dentro, en la profundidad de lo profundo
un aliento agotado eructa como mecha
y esta sorprendente reacción, activa lo inevitable
su imperfecta humanidad despierta.
Regresa,
cobra un sentido
y recibe su pago en mil.
Del caos a la creación.