¡Susurros...!

José Ignacio Ayuso Diez

Epicuro y la ataraxia, sin miedos ...
¡ SUSURROS…!


Susurro...

A ese eco de tus recuerdos,
sin cadenas... del que soy cautivo.


A ese corazón inmenso

que un día fue solo mío.

A ese amanecer buscado,

encontrado. Adictivo.

A esas noches de menguante

luna, que hoy no cambian de cuarto…

... ni de amargura.

Susurro...
A los equinoccios de primavera… hoy sin luna llena.
A los refugios de verano… hoy no encontrados.
A los otoños ocres… de corazones desgajados.
A los inviernos nevados donde nos abrazábamos…


…y hoy, son hielo mis manos.

Susurro...
Al calendario deshojado de noches y días de amor.
Al pasado de brillos y mates, que te conoció.
Al futuro desvanecido, donde cabalgas sin brida, sin montura…
al presente aquí detenido, sin tiempo, sin espacio…


... sin cordura.

Susurro...
Al espejo de aquel obtuso reflejo de brillos inventados.
Al incongruente rebosar de mi propio vacío.
Al deambular erguido con pasos baldíos.
Al abrazo engreído de mí mismo, con vítores a mi absurda y...


... obstinada necedad.

Susurro...
A la misericordia de tu alma limpia que ofendí.
A la cueva sin candil del perdón y del castigo.
A la pulcritud de tus maneras que no entendí.
A la asunción del peso de tu indiferencia...


... hoy, penitencia de tu olvido.
 
¡ SUSURROS…!


Susurro...

A ese eco de tus recuerdos,
sin cadenas... del que soy cautivo.


A ese corazón inmenso

que un día fue solo mío.

A ese amanecer buscado,

encontrado. Adictivo.

A esas noches de menguante

luna, que hoy no cambian de cuarto…

... ni de amargura.

Susurro...
A los equinoccios de primavera… hoy sin luna llena.
A los refugios de verano… hoy no encontrados.
A los otoños ocres… de corazones desgajados.
A los inviernos nevados donde nos abrazábamos…


…y hoy, son hielo mis manos.

Susurro...
Al calendario deshojado de noches y días de amor.
Al pasado de brillos y mates, que te conoció.
Al futuro desvanecido, donde cabalgas sin brida, sin montura…
al presente aquí detenido, sin tiempo, sin espacio…


... sin cordura.

Susurro...
Al espejo de aquel obtuso reflejo de brillos inventados.
Al incongruente rebosar de mi propio vacío.
Al deambular erguido con pasos baldíos.
Al abrazo engreído de mí mismo, con vítores a mi absurda y...


... obstinada necedad.

Susurro...
A la misericordia de tu alma limpia que ofendí.
A la cueva sin candil del perdón y del castigo.
A la pulcritud de tus maneras que no entendí.
A la asunción del peso de tu indiferencia...


... hoy, penitencia de tu olvido.
Bellísimo este compendio del alma José.
Susurra la melancolía que se amolda a la exclusividad de la ausencia
Gratísimo placer recorrerlo
Un abrazo grande hasta tu orilla
Camelia
 
Bellísimo este compendio del alma José.
Susurra la melancolía que se amolda a la exclusividad de la ausencia
Gratísimo placer recorrerlo
Un abrazo grande hasta tu orilla
Camelia

Muchas gracias Camelia (¡Camelia! ... que bien suena) por tan bello comentario, me agrada muchísimo que te haya gustado.
Se agradece tu compañía. Otro abrazo grande hasta allá. Un beso. José I.
 
¡ SUSURROS…!


Susurro...

A ese eco de tus recuerdos,
sin cadenas... del que soy cautivo.


A ese corazón inmenso

que un día fue solo mío.

A ese amanecer buscado,

encontrado. Adictivo.

A esas noches de menguante

luna, que hoy no cambian de cuarto…

... ni de amargura.

Susurro...
A los equinoccios de primavera… hoy sin luna llena.
A los refugios de verano… hoy no encontrados.
A los otoños ocres… de corazones desgajados.
A los inviernos nevados donde nos abrazábamos…


…y hoy, son hielo mis manos.

Susurro...
Al calendario deshojado de noches y días de amor.
Al pasado de brillos y mates, que te conoció.
Al futuro desvanecido, donde cabalgas sin brida, sin montura…
al presente aquí detenido, sin tiempo, sin espacio…


... sin cordura.

Susurro...
Al espejo de aquel obtuso reflejo de brillos inventados.
Al incongruente rebosar de mi propio vacío.
Al deambular erguido con pasos baldíos.
Al abrazo engreído de mí mismo, con vítores a mi absurda y...


... obstinada necedad.

Susurro...
A la misericordia de tu alma limpia que ofendí.
A la cueva sin candil del perdón y del castigo.
A la pulcritud de tus maneras que no entendí.
A la asunción del peso de tu indiferencia...


... hoy, penitencia de tu olvido.
Sensibles e intensas letras envueltas en una bella melancolía...Un gusto leerte poeta, un abrazo
 
susurro de melancolía es loq ue transmiten tu versos, amigo, un placer dejar mi huellas de que he pasado por la orilla de tu rincón poético. Un abrazo desde el fin del mundo para ti, amigo José I..
 
¡ SUSURROS…!


Susurro...

A ese eco de tus recuerdos,
sin cadenas... del que soy cautivo.


A ese corazón inmenso

que un día fue solo mío.

A ese amanecer buscado,

encontrado. Adictivo.

A esas noches de menguante

luna, que hoy no cambian de cuarto…

... ni de amargura.

Susurro...
A los equinoccios de primavera… hoy sin luna llena.
A los refugios de verano… hoy no encontrados.
A los otoños ocres… de corazones desgajados.
A los inviernos nevados donde nos abrazábamos…


…y hoy, son hielo mis manos.

Susurro...
Al calendario deshojado de noches y días de amor.
Al pasado de brillos y mates, que te conoció.
Al futuro desvanecido, donde cabalgas sin brida, sin montura…
al presente aquí detenido, sin tiempo, sin espacio…


... sin cordura.

Susurro...
Al espejo de aquel obtuso reflejo de brillos inventados.
Al incongruente rebosar de mi propio vacío.
Al deambular erguido con pasos baldíos.
Al abrazo engreído de mí mismo, con vítores a mi absurda y...


... obstinada necedad.

Susurro...
A la misericordia de tu alma limpia que ofendí.
A la cueva sin candil del perdón y del castigo.
A la pulcritud de tus maneras que no entendí.
A la asunción del peso de tu indiferencia...


... hoy, penitencia de tu olvido.
Hondo pesar es el que expresa. Tan grave fue la falta?
Saludos cordiales, José Ignacio.
 

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