Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
Le conté que cada vez me cuesta más escribirle sin repetirme, sin decirle lo que ya en alguna ocasión le he escrito, sin mojar el papel con una metáfora en forma de gotas de agua o de mar o de llana soledad explicita. Sin embargo tenía que explicarle una vez más que siempre tengo para cada noche y cada mañana una oración que termina con su nombre, una oración que le reivindica como credo, como esperanza.
Ojalá las oraciones se sintieran a distancia en el cuerpo para que sintiera como viven en mis manos las ganas de arroparle en la cama en el momento justo en que llega a sus ojos el sueño que repara y por las mañanas las ganas de despertarle a que se vaya a cumplir sus sueños.
Me hubiera gustado encontrar la sutileza en algún chantaje para que me extrañe tanto que por fin regrese, y subrayarlo y escribirlo en mayúsculas sin que se notase, decirle por ejemplo que cada noche espero con ansia a que aparezca la luna en mi cielo cual si fuera su alma que regresa de algún viaje, decirle que al menor ladrido en la calle despierto para protegerle de cualquier peligro y también de los fantasmas, explicarle hasta que me entienda que cada día con sus noches muero un poco como todos, pero que lo mío en esta soledad es más salvaje, contarle que cada vez me cuesta más escribirle sin repetirme y que en realidad no me esfuerzo mucho por cambiar mis letras, pues en esas palabras viejas suelo encontrarle.
Due 28 mayo 2013 en una noche en la que la luna se ve con sus mejillas ruborizadas, quizás alguien le ha escrito que cuando se mete a los ojos duele como grano de arena, como una playa del pasado .
Nota 1. me gustaría que despertaras en mi karma...
Nota 2. la quiere tanto que la ampara maravillosa.
Nota 3 cualquiera está en la sima, pero en la cima pocos...
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