tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
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De sonidos y delirios contempló atormentada, la danza fantasmal de las hojas en el bosque; sus movimientos sometidos penden de vagos susurros líricos. Revelaciones o deslices de la inconciencia dijo.
Y corrió entre los alerces, presa del pánico.
Parco alarde de la lluvia ante las grises piedras gastadas, caían destrozadas las pobres gotas de agua, presurosas en busca de una brusquedad asfixiante, tal vez este efecto le era familiar.
Entorno a sutilezas oscuras proyectó su imaginación, valiéndose de memorias de precuela, que encontró en la intensa prospección frente al espejo.
Aniñando ademanes escurridizos, viajó sin sombra con la singularidad imponente de saberse vaporosa entre la bruma, recorrió vacíos líquidos.
El confluir de los sentidos, dio fin sobre el humedal musgoso del camino.
Rasgo tibio de felicidad en fuga, e incertitud por el fin de las horas celestes.
De sonidos y delirios contempló atormentada, la danza fantasmal de las hojas en el bosque; sus movimientos sometidos penden de vagos susurros líricos. Revelaciones o deslices de la inconciencia dijo.
Y corrió entre los alerces, presa del pánico.
Parco alarde de la lluvia ante las grises piedras gastadas, caían destrozadas las pobres gotas de agua, presurosas en busca de una brusquedad asfixiante, tal vez este efecto le era familiar.
Entorno a sutilezas oscuras proyectó su imaginación, valiéndose de memorias de precuela, que encontró en la intensa prospección frente al espejo.
Aniñando ademanes escurridizos, viajó sin sombra con la singularidad imponente de saberse vaporosa entre la bruma, recorrió vacíos líquidos.
El confluir de los sentidos, dio fin sobre el humedal musgoso del camino.
Rasgo tibio de felicidad en fuga, e incertitud por el fin de las horas celestes.