Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sesenta y cuatro escaques limitan su universo;
pero no la profusión de lances existentes,
donde los movimientos de sendos contendientes
pueden lograr un juego soso o arte muy diverso.
Batallas medievales de pasión denodada
que el diestro jugador despliega con talento,
en el versátil cosmos del tablero opulento,
feraz en fantasías y épica imaginada.
Cuando se funden genio e inspiración sutil,
se han protagonizado juegos de gran belleza
debido a sus maniobras de insólita destreza.
Recuerdo uno, magnífico, donde un humilde alfil
anuló los estragos que hizo la dama negra;
Anderssen - Kieseritzky, partida la Inmortal,
de la escuela romántica, fue un encuentro informal,
a pesar de este rasgo impresiona y alegra.
Anderssen y Dufresne; otra muy renombrada
liza, donde también la cualidad artística
creo la Siempreviva, entre sublime y mística,
por la elegante táctica y pericia lograda.
Nombres que estarán siempre ataviando la historia,
el hábil La Bourdonnais con un asalto franco,
al jugar con McDonnell que guiaba el juego blanco,
con tres bravos peones logrando la victoria.
25 octubre 2018
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