Jolie
Poeta que considera el portal su segunda casa
I
¡¡Paff!!, cayó el vaso sobre las despiadadas losas
y pensé que quizás también yo
me había desintegrado, en ese afán
por una vida distinta
y no supe como volver a unir las miles de
partículas.
II
Mi madre llegó exaltada, ¡diablos!,
en esta casa nada dura, con gran enojo
me observó y me dijo:
-¿Qué me dices, manos de porcelana?
Su mirada lacerante me hizo pedacitos.
Replicó con tristeza:
-Nada más faltaba, ahora dónde tomaré café,
tacita mía.
Última edición:
::