Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
TAL VEZ ASÍ HALLAREMOS LIBERTAD
Que las hojas doren el otoño
y los recuerdos se diluyan escarbando la memoria del ayer;
el tiempo sea el fértil territorio para el olvido
entre callejas y murales
entre hojarascas y pertrechos.
Que la historia finalice su nudo, esa cuerda
que ata las tragedias
y desata las contiendas.
La sombra del hombre sea habitáculo de hogueras
la morada dulce para el trajín
del que sueña velando sus arietes.
Que las caricias sigan colgándole morbos a la piel
y el beso inocule su éxtasis entre sudores y gemidos.
Las bestias persistan amedrentando las selvas
y en paz se retiren las tropas gruñendo
sus raídas y anquilosadas banderas.
Que la palabra nos acerque al eterno abrevadero
donde perdón y verdad se entrelazan sin miedos
donde escuchar y reír son cosechas sin calambres, ni prejuicios.
Que la muerte acabe de destilar su agrio estiércol
y el cosmos envilezca en su marasmo de átomos y ausencias…
Tal vez así hallaremos Libertad
tal vez así nos pertenezca.
Que las hojas doren el otoño
y los recuerdos se diluyan escarbando la memoria del ayer;
el tiempo sea el fértil territorio para el olvido
entre callejas y murales
entre hojarascas y pertrechos.
Que la historia finalice su nudo, esa cuerda
que ata las tragedias
y desata las contiendas.
La sombra del hombre sea habitáculo de hogueras
la morada dulce para el trajín
del que sueña velando sus arietes.
Que las caricias sigan colgándole morbos a la piel
y el beso inocule su éxtasis entre sudores y gemidos.
Las bestias persistan amedrentando las selvas
y en paz se retiren las tropas gruñendo
sus raídas y anquilosadas banderas.
Que la palabra nos acerque al eterno abrevadero
donde perdón y verdad se entrelazan sin miedos
donde escuchar y reír son cosechas sin calambres, ni prejuicios.
Que la muerte acabe de destilar su agrio estiércol
y el cosmos envilezca en su marasmo de átomos y ausencias…
Tal vez así hallaremos Libertad
tal vez así nos pertenezca.
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