Sinuhé
Poeta adicto al portal
Tal vez, para olvidarme de ti, definitivamente;
he de escribir el poema que te aleje de mí, temblando, delirando de ti; removiéndolo todo.
Imaginando que huyes con ese pájaro nocturno, con ese campanario que ya no vive,
que ya no enciende sus metales sonoros.
Tal vez, para olvidarme de ti he de construir el camino del viajero que ya no regresa.
El sendero oscuro y frío desde donde ya no te tenga.
Desde donde ya no me extrañe tu risa radiante, princesa;
palacio de cristal que vives en mis noches.
Fuego, arden llamaradas de ti aún en mi cama.
Olvidarme de ti querida y dulce mía, rescatarme de ti, abandonarme de ti;
escaparme de ti y que no me duelas tanto,
para que ya no me abismes en tu sencillo espacio sin nombre.
Centella de fósforo, olvidarme de ti y no esperarte;
y no vivirte aquí en esta soledad que me envuelve y me cubre;
ausente mía y callada.
Ausente mía sin retorno, ¿cómo podría?
Escribir otra historia de ti y del camino tuyo, si estoy cansado ya de huir,
si ya no puedo escaparme del miedo.
Para olvidarme de ti, escribiría, el cuento de la antorcha que no ilumina,
la fábula del hombre feliz y su abandono.
Estrella mía, tu nombre vive y reposa en este mundo mío ciego de ti.
Tal vez, para olvidarme de ti sin mí, derribaría este castillo en el que vives
y en ese escaso esfuerzo moriría finalmente,
y este recuerdo tuyo aun, seguiría mis huellas eternamente.
Ya ves, absurdamente; sin remedio, yo ya no puedo escribir para olvidarte.
Si es tuyo al fin este palacio de cristal en donde vives.
Para mí, para los dos; pequeña mía.
Yo ya no puedo escribir esa canción para olvidarte.
......
.....
....
...
..
.
he de escribir el poema que te aleje de mí, temblando, delirando de ti; removiéndolo todo.
Imaginando que huyes con ese pájaro nocturno, con ese campanario que ya no vive,
que ya no enciende sus metales sonoros.
Tal vez, para olvidarme de ti he de construir el camino del viajero que ya no regresa.
El sendero oscuro y frío desde donde ya no te tenga.
Desde donde ya no me extrañe tu risa radiante, princesa;
palacio de cristal que vives en mis noches.
Fuego, arden llamaradas de ti aún en mi cama.
Olvidarme de ti querida y dulce mía, rescatarme de ti, abandonarme de ti;
escaparme de ti y que no me duelas tanto,
para que ya no me abismes en tu sencillo espacio sin nombre.
Centella de fósforo, olvidarme de ti y no esperarte;
y no vivirte aquí en esta soledad que me envuelve y me cubre;
ausente mía y callada.
Ausente mía sin retorno, ¿cómo podría?
Escribir otra historia de ti y del camino tuyo, si estoy cansado ya de huir,
si ya no puedo escaparme del miedo.
Para olvidarme de ti, escribiría, el cuento de la antorcha que no ilumina,
la fábula del hombre feliz y su abandono.
Estrella mía, tu nombre vive y reposa en este mundo mío ciego de ti.
Tal vez, para olvidarme de ti sin mí, derribaría este castillo en el que vives
y en ese escaso esfuerzo moriría finalmente,
y este recuerdo tuyo aun, seguiría mis huellas eternamente.
Ya ves, absurdamente; sin remedio, yo ya no puedo escribir para olvidarte.
Si es tuyo al fin este palacio de cristal en donde vives.
Para mí, para los dos; pequeña mía.
Yo ya no puedo escribir esa canción para olvidarte.
......
.....
....
...
..
.