Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Llamas inclementes,
que purifican el espíritu,
con la espada que he combatido,
con las sonrisas de victoria,
conjuro de ilusiones,
rotas por la muerte...
Confines de espacios,
ahora cerrados para mí,
con la doliente conciencia,
de saber que jamás fui,
que jamás me dignaron a servir,
Funerales sentidos,
ante las murallas conllevadas,
a decir la gracia del trofeo,
conseguido entre la sangre,
conseguido entre los muertos...
Medalla de dragón,
con el aletear del vampiro,
cuando sea segregada la magia,
entre los avernos de conciencia,
con el talismán de las ratas,
en conjugación de estrellas...
que sirvan de camino,
para el sendero luminoso,
¡No para mí señores!
que el abismo es mi reino,
que las llamas mis hijas,
y la lujuria mi firma...
Candente tal vez,
¿lastimero?... ¡Jamás!
que solo es lo que debe ser,
sin torturas ni sollozos,
que las alas son libres,
y los demonios somos... lo que somos...
Menhir levantado,
en aras del conocimiento,
cuando Él se ha acobardado,
entre las sabiendas de sus riendas,
que se desbocan en su contra...
Míseras atenciones,
con estampa del fracaso,
que entre los espíritus,
la libertad lo es todo,
hechizos devueltos sin fe,
como los rezos... como lo fue...
En el principio de los tiempos,
cuando una simple víbora,
destrozo el paraíso,
y acúseme a mí...
¡Ah que entre todos no hago uno!
en el uno esta el todo,
y en el daño esta la redención,
conjuros y conjuros...
¿Ironías?.... tal vez... tal vez...
L.V.
que purifican el espíritu,
con la espada que he combatido,
con las sonrisas de victoria,
conjuro de ilusiones,
rotas por la muerte...
Confines de espacios,
ahora cerrados para mí,
con la doliente conciencia,
de saber que jamás fui,
que jamás me dignaron a servir,
Funerales sentidos,
ante las murallas conllevadas,
a decir la gracia del trofeo,
conseguido entre la sangre,
conseguido entre los muertos...
Medalla de dragón,
con el aletear del vampiro,
cuando sea segregada la magia,
entre los avernos de conciencia,
con el talismán de las ratas,
en conjugación de estrellas...
que sirvan de camino,
para el sendero luminoso,
¡No para mí señores!
que el abismo es mi reino,
que las llamas mis hijas,
y la lujuria mi firma...
Candente tal vez,
¿lastimero?... ¡Jamás!
que solo es lo que debe ser,
sin torturas ni sollozos,
que las alas son libres,
y los demonios somos... lo que somos...
Menhir levantado,
en aras del conocimiento,
cuando Él se ha acobardado,
entre las sabiendas de sus riendas,
que se desbocan en su contra...
Míseras atenciones,
con estampa del fracaso,
que entre los espíritus,
la libertad lo es todo,
hechizos devueltos sin fe,
como los rezos... como lo fue...
En el principio de los tiempos,
cuando una simple víbora,
destrozo el paraíso,
y acúseme a mí...
¡Ah que entre todos no hago uno!
en el uno esta el todo,
y en el daño esta la redención,
conjuros y conjuros...
¿Ironías?.... tal vez... tal vez...
L.V.