Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
<< Te marchas con el ruido para no ser encontrada pero te quedas callada entre las cosas que amo>>
Tal vez la meta sea no alcanzarte, un espejismo al que me va llevando la inercia que trajiste desde tu mundo. Esta ciudad tal vez pudiera ser algo palpable, un lugar inexplorado del que te alejas cuando estás más cerca. Un sueño que se esconde cuando muerde su labio la esperanza y el deseo insiste en preguntarme si quedan unos metros o mil años, si un eterno retorno la hará tuya o si será un anhelo inasequible. Tal vez tu meta sea no alcanzarla, que yo te rescate cuando ya te has ido o que vuelvas a ella una y mil veces con la profunda herida de estar llena de nostalgia.
Tu nostalgia: corriente misteriosa que brota dentro de tu alma. Tu alma: ternura en éxodo fuera de tu pecho que se aleja de si misma como gaviota blanca que remonta su vuelo hacia mi ciudad, llevando fuego en las alas. Tu fuego: pasión que sale de un volcán en torrente de lava, perfume de jazmín y madre selva que da sin pedir nada. Tu perfume: es tu pulso y tu fiebre; es tu locura que se ha fosilizado en una huella que sabe a ti. Tu huella: en tu tierna y joven huella hay un viejo lobo muy cansado que levanta sus ojos con tristeza para buscar tu sombra. Tu sombra: refleja tu luz pero no huye de ella. Una forma que se disipa en tu cuerpo buscando la soledad que te sobra, moviéndose hacia el abismo que nació contigo, para adormecerse como si leyera un ser distinto que pertenece a un lugar que no existe. Tu abismo: un corazón, una mente propensa a lo tangible, vasija de ilusión a merced de lo invisible que no puede llenar ningún vacío, tiene forma de ti misma cuando se refleja en tus ojos. Tú misma: sospecho que tu espejo va con un instante de retraso, la luz de tus ojos va más deprisa. Sospecho que quieres sin querer, que vas y vienes sin moverte. Sospecho que te pesa el equipaje acumulado de los días.
Ta vez seas una brizna de pasión, o un cúmulo de risas, o un batallón de besos, o un revoltijo de dudas, o una ventana entreabierta, o lluvia humilde, o torrente de vida, o un lago inmóvil que olvidó sus viajes. Tal vez no seas según mis palabras; pero si estas se izan sobre tu soledad, habré cumplido con creces.
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