jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
su madre siempre le decía que tuviera cuidado
"no le des confianzas a ningún cabrón
no te creas nada de lo que te digan los muy hijos de puta
no vayas con ellos a lugares oscuros o despoblados
no les aceptes ninguna clase de bebidas
no les permitas que te toquen la cara
ni que te cojan de la mano
ni te agarren el brazo
y se acerquen y te susurren cosas al oído
y lentamente deslicen una mano bajo de tu falda
y te la metan hasta tocarte el coño
e introduzcan un dedo todavía más adentro
y luego jueguen a sacártelo y metértelo ritmicamente
hasta hacerte sentir flojas las piernas
y flojas las nalgas
y ganas de tenderte en cualquier superficie dura
y una vez ya tendida y convenientemente despojada de las bragas
te abran las piernas
y finalmente se suban encima de ti"
ella le hizo caso en todo a su madre
excepto en abrir las piernas
-pero tampoco se trata de comportarse como un robot -
el desconocido que se acercó a ella imprevistamente por detrás
en la alberca del hotel a mediodía y la penetró de golpe
se la cogió de pie