Évano
Libre, sin dioses.
Por los cristales
del mundo caminaba
un vagabundo
de sangres derramadas.
Pero encontró
las manos del cuchillo.
Era el amor.
Formaban nieblas
tus besos en mi boca.
Yo era el alba
desde esta oscura fosa,
o noche inmensa
de luces diminutas,
solas, dispersas.
Quise una vez
llegar a la mañana,
dejar atrás
las estrellas sin alma.
Pero te alejas
de este, mi amanecer
y eres mis rejas.
A veces unes
las luces de mi oscuro
y eres un sol
ficticio en lo nocturno.
Alas y remos
avanzando un instante.
Un sol de infierno.
En esta cárcel
el universo es tuyo.
Como la muerte
que vaga por lo mudo
estando todas
las voces en sus labios.
Como en tu boca.
Vas adherida
a mis huesos y carne
por mi universo,
que no es más que esta cárcel
donde me tejes
las sombras y mi noche;
Rejas, mis redes.
Y ahora yazgo
dentro de tu cuchillo,
viendo de lejos
las sombras de los vidrios.
Un alma herida
sangrando en cada estrella
que el mundo mira.
del mundo caminaba
un vagabundo
de sangres derramadas.
Pero encontró
las manos del cuchillo.
Era el amor.
Formaban nieblas
tus besos en mi boca.
Yo era el alba
desde esta oscura fosa,
o noche inmensa
de luces diminutas,
solas, dispersas.
Quise una vez
llegar a la mañana,
dejar atrás
las estrellas sin alma.
Pero te alejas
de este, mi amanecer
y eres mis rejas.
A veces unes
las luces de mi oscuro
y eres un sol
ficticio en lo nocturno.
Alas y remos
avanzando un instante.
Un sol de infierno.
En esta cárcel
el universo es tuyo.
Como la muerte
que vaga por lo mudo
estando todas
las voces en sus labios.
Como en tu boca.
Vas adherida
a mis huesos y carne
por mi universo,
que no es más que esta cárcel
donde me tejes
las sombras y mi noche;
Rejas, mis redes.
Y ahora yazgo
dentro de tu cuchillo,
viendo de lejos
las sombras de los vidrios.
Un alma herida
sangrando en cada estrella
que el mundo mira.
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